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| Entre Líneas: Cada cual
en su lugar |
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Pedro Úbeda Gázquez
Consultor de Protección Contra Incendios
En relación con la Jurisprudencia de la doctrina del
riesgo, según la cual se responde civilmente de los daños
ocasionados a terceros aunque se hayan cumplido todos los requisitos
administrativos exigidos en materia de Protección Contra
Incendios, deseo realizar una reflexión sobre los colectivos
involucrados en la Seguridad Contra Incendios.
Me centro en cuatro colectivos:
1) Los profesionales de la Seguridad Contra Incendios.
2) La Administración.
3) Las Compañías Aseguradoras.
4) Los Usuarios.
Cada uno de ellos con intereses sobre la calidad de la Seguridad
Contra Incendios bien diferenciados, y dos de ellos con dificultades
de “negociación”.
Excepto los profesionales de la Ingeniería de SCI, los
otros tres colectivos se mantienen en su comportamiento, inalterables
en el tiempo desde hace, digamos, cuarenta años aunque,
indudablemente, se dispone de mejores medios técnicos
y documentales.
1) Los profesionales, en todo caso repletos
de excelentes deseos, propugnamos una reglamentación
flexible que nos permita aplicar niveles de seguridad por objetivos.
Pero ahora veremos que topamos con la Administración
y con los propios usuarios.
2) Ya es sabido que la Administración
redacta los Reglamentos que definen el nivel de protección
(CTE, RSCIEI, etc.) con la filosofía de “mínimos”
para que los ocupantes evacuen con seguridad, facilitar la actuación
de Bomberos y evitar daños a los vecinos. Y esto es lo
que tenemos.
Los Técnicos Municipales, de preparación
técnica en SCI muy variable, según su estructuración,
especialidad e interés, no tienen otra opción
que atenerse estrictamente a lo prescrito en cada artículo
del Reglamento. Me consta que, aunque a veces tengan una opinión
más real, bajo el punto de vista objetivo, no pueden
manifestarlo oficialmente.
Así, ¿cómo se les puede proponer una protección
por objetivos? En un proyecto de un establecimiento normal,
nada que hacer, aunque ya en algunos Ayuntamientos, gracias
a las asociaciones de PCI, van aceptando estudios con el desarrollo
de “Diseño basado en prestaciones”, pero
en situaciones claramente no contempladas en el Reglamento.
Por otra parte, ¿Qué técnicos o Ingenierías
les resultarían “fiables” para aceptar un
diseño basado en prestaciones, fijando unos objetivos
objetivos?
3) A este gran colectivo, o mejor dicho a los Ingenieros de
SCI que desarrollan las funciones de Inspección de riesgos
de incendio, siempre los he envidiado porque, al menos en las
grandes compañías y grandes riesgos, pueden ir
“más allá” de la reglamentación
vigente, por lo que no les debe preocupar tanto.
Tienen una gran preparación, disponen de mucha y variada
información técnica, y en algunos casos Normas
propias, y a lo largo del año visitan riesgos del más
alto nivel.
Para cualquier Ingeniero de PCI resulta reconfortante desarrollar
un Proyecto en base a especificaciones de una Compañía
Aseguradora. No obstante, en riesgos medianos y pequeños
–no sé la dimensión concreta– no controlan
tanto y se encuentran en el “montón”.
4) Y por último, el usuario. Excepto
compañías multinacionales y otras pocas que tienen
muy definida su política de SCI, en general, todos tienden
a “cumplir los mínimos reglamentarios para obtener
la Licencia de actividad”.
Y debemos preguntarnos ¿estará así protegido
adecuadamente?
Sinceramente, yo creo que sí,
- si el establecimiento se ajusta exactamente a uno de los “usos”
contemplados en el Reglamento aplicado,
- si el Proyecto se realiza adecuadamente, aceptado por el Departamento
de Prevención del Ayuntamiento,
- si la Dirección de obra exige las calidades y Certificados
necesarios,
- si se realizan pruebas de operación y, finalmente,
- se desarrolla adecuadamente el Plan de Mantenimiento.
Con lo expuesto, he pretendido justificar los deseos de todos
los profesionales del ramo:
- Mantenerse al día en reglamentaciones y nuevas tecnologías.
- Formación adecuada, seleccionada conforme a los conocimientos
y actividad, hasta obtener un grado de garantía ante
la Administración y los Usuarios.
- Participación en todos los Comités Técnicos
de redacción de Reglamentos, así como tener acceso
a proponer mejoras o corregir errores en los que estén
en vigor. (Se hace extensivo a las Normas UNE-EN).
- Conseguir, por medio de organismos interesados, la programación
de “Campañas de mentalización a usuarios”.
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