




|


| La Investigación de Incendios
y los Servicios de Extinción de Incendios |
 |
Pablo García Boj
Real Cuerpo de Bomberos de Málaga
Alumno del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología
En los últimos años, las
Comunidades Autónomas han ido desarrollando una legislación
que recoge como una de las competencias de los Cuerpos de Bomberos
la investigación de incendios, pero en muy pocos Servicios
esta competencia se ha asumido de una forma seria y con vocación
de futuro. Sin embargo, se aprecia un interés cada vez
mayor por esta materia con la organización de cursos
y jornadas que animan cada vez más al personal de los
Servicios de Extinción de Incendios (SEIs) a dedicar
tiempo a esta disciplina.
Se
oyen muchas voces discrepantes con la asunción de esta
competencia por aquellos que se dedican hoy día profesionalmente
a la investigación, por los que piensan que se van a
invadir sus competencias, incluso por propios miembros de los
SEIs.
En este artículo intento describir la situación
de la investigación de incendios teniendo como referencia
la comunidad andaluza, pero extensible al resto del territorio
nacional.
En España hay básicamente dos colectivos (a veces
enfrentados, tanto por intereses como por técnicas y
métodos de trabajo) que investigan incendios: por un
lado la policía científica (tanto de la policía
nacional como de la guardia civil, mossos, etc...), y por otro,
los investigadores privados, ya sean de las aseguradoras o los
contratados por los afectados. Y es paradójico que aquellos
que más tratan con el fuego, los bomberos, no tengan
cabida aquí.
COMPETENCIAS
Nadie puede negar que los SEIs tienen una situación privilegiada
para abordar la función investigadora de incendios. Poseen
una escala técnica que tiene la cualificación
que algunos reclaman como imprescindible para dotar a la investigación
de un carácter técnico, nadie conoce mejor la
dinámica de un incendio como el bombero, cuyo día
a día es extinguirlo, las plantillas de bomberos están
llenas de técnicos en distintos oficios como la electricidad,
carpintería, albañilería, etc
cuya
aportación es indispensable para las tareas de investigación
y que en otros ámbitos tienen que recabarse de forma
externa. Pero lo que es más importante, se da la circunstancia
de ser, no sólo de los primeros que acuden al siniestro,
sino los únicos que normalmente lo invaden tras iniciarse.
Son indiscutiblemente los más capacitados para reconstruir
la dinámica del incendio y la escena del siniestro.
Actualmente, las competencias sobre investigación de
incendios están asumidas por las unidades de policía
científica, las cuales actúan básicamente
en aquellos casos en los que se aprecien indicios de criminalidad
o en los que haya habido lesionados o muertos, por lo que quedan
una mayoría de incendios que no se investigan, que serían
competencia de los SEIs, actuando de oficio en todos los casos
mientras no se den las circunstancias en las que la investigación
deba ser asumida por la autoridad judicial.
Dadas las funciones de los servicios de emergencias en la legislación,
debemos encuadrar la investigación de incendios dentro
de las labores de prevención (no con el fin de buscar
culpables), por ello, en un marco de colaboración con
la policía científica, en aquellos incendios investigados
por los SEIs en los que se aprecien indicios de criminalidad,
parece obvio que se traslade la investigación a la policía
científica en su calidad de policía judicial.
Y aquellos en los que éstos no encuentren indicios de
criminalidad, serían trasladados a los SEIs, con lo que
no habría en ningún caso solapamiento en las competencias.
De este modo, todos los incendios serían inspeccionados
y sería más difícil que pasara por fortuito
un incendio intencionado, circunstancia que se ha dado en ocasiones.
INVESTIGACIÓN
Para
los SEIs, la investigación de los incendios sería
beneficiosa en tres aspectos fundamentales y de los que en general
adolecen o no se potencian, principalmente por falta de recursos:
Hasta ahora, una vez sofocado el incendio y asegurada el área,
las dotaciones se retiran y ahí termina su relación
con el ciudadano, pero en la coyuntura actual, en las que los
SEIs por un lado están expandiendo sus competencias,
sobre todo en el área de la prevención, y por
otro se están adaptando a las nuevas políticas
de calidad, en las que se trata a los ciudadanos como usuarios/clientes
de sus servicios, la investigación de incendios se presenta
como una mejora del servicio que viene a satisfacer las demandas
de los usuarios, tanto de los afectados directamente, las empresas
aseguradoras que, cada vez más, requieren informes de
siniestros o terceros que se han visto afectados de alguna manera
por el incendio.
Dentro de los departamentos de prevención, el estudio
de los datos generados en las investigaciones pueden ser muy
útiles en distintas facetas que abarcan, desde la optimización
de las campañas formativas o informativas de prevención,
la compra de material o la identificación de materiales,
elementos o situaciones que entrañan un especial riesgo
de provocar un incendio.
En los departamentos de formación, el estudio de la dinámica
de los incendios desde su inicio ayudará a mejorar de
forma muy sustancial la formación del personal e incluso
a desarrollar nuevas técnicas, métodos de trabajo
y material para la lucha contra incendios. La incorporación
de esta disciplina dentro de los SEIs aporta una nueva visión
de los incendios, muchas veces limitada a las técnicas
de extinción de los mismos.
RETOS
El reto que supone la investigación de incendios es enorme,
y son varios los obstáculos:
- La falta de una normativa clara. Hasta ahora se ha hecho
poco más que un brindis al sol incluyendo la investigación
de incendios como competencia de los SEIs en la legislación,
sin desarrollar un marco normativo en el que desempeñar
esta competencia.
- La falta de recursos en los parques no permite destinar
personal y material a estas tareas. La legislación
otorga competencias pero no recoge partidas presupuestarias
para que se puedan llevar a cabo. Éste es un factor
que depende principalmente de hasta dónde queramos
llegar en la investigación. Para localizar la zona
de origen, en la mayoría de los casos, con contar
con personal bien instruido es suficiente. Para identificar
fuentes de ignición será necesaria, en muchos
casos, la colaboración de un laboratorio y técnicos
en distintas materias como electricidad, química,
etc... capaces de analizar las posibles fuentes de ignición.
Reconstruir la dinámica del incendio aportando datos
de temperaturas e incidencias en los materiales requerirá
análisis metalográficos y de otros elementos
que requieren una cantidad de personal y medios que, de
momento, están muy lejos.
- En los ayuntamientos, hay que convencer de la rentabilidad
de la investigación a los políticos responsables
para que libren fondos destinados a este fin. Y a nivel
de parque, la falta de personal que sufren la práctica
totalidad de plantillas me hace apuntar, como una opción,
a la segunda actividad y aquellos que por motivos de una
lesión no puedan estar en salida, para cubrir los
objetivos más inmediatos. Sea como fuere, donde más
hay que hacer hincapié es en formación, más
que en los medios materiales, si queremos tener alguna garantía
de éxito.
- Otra barrera podrían ser los casos en los que
sean necesarios análisis de laboratorio. Firmar convenios
con las universidades y con la propia policía científica
es una opción mucho más razonable que la inversión
que supondría un laboratorio propio y el personal
necesario, aunque la solución óptima sería
un laboratorio a nivel autonómico que prestara servicio
a todos los municipios.
- El otro gran obstáculo es el reto que supone asumir
la responsabilidad de elaborar informes que pueden tener
importantes consecuencias, tanto para los afectados como
para el propio SEI. Aquí es donde juega un papel
fundamental la equidad y la profesionalidad en la que se
tiene que basar la función pública en general
y la investigación de incendios en particular.
Evidentemente, la mayoría de los SEIs no disponen de
recursos para llevar a cabo estas tareas pero pienso que es
muy interesante llevar a cabo iniciativas e incluir la investigación
dentro de los programas de formación como un primer paso.
Asumir las tareas investigadoras puede ser un paso más
para ampliar los campos de actuación. La base de nuestras
funciones son las labores operativas, pero no debemos limitarnos
a la imagen de los bomberos en el parque esperando que toque
el timbre para una salida. Se pueden mejorar los servicios que
se prestan e incluso adoptar una actitud más activa hacia
el ciudadano, saliendo de los parques para ofrecer mejores servicios
en el ámbito de la prevención que mejoren no sólo
su seguridad, sino también nuestra imagen.
|
|
|