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Garantía de la puesta en obra de las instalaciones de PCI y su mantenimiento.
Santiago Escobedo
Coordiandor del Comité Sectorial de Instalación y Aplicación de Protección Pasiva
Tecnifuego-Aespi

Este artículo quiere resaltar la importancia de todos y cada uno de los aspectos que llevan a ordenar el sector de los instaladores y aplicadores de protección pasiva contra incendios.

La calidad de los productos, así como los criterios de instalación y su mantenimiento, nos llevará a tener la seguridad de que las medidas de protección contra incendios funcionan.

Las medidas de protección contra incendios no se pueden contemplar exclusivamente como el cumplimiento formal de las Normativas en vigor y del resto de exigencias de la Administración.

El aseguramiento de su correcta instalación y mantenimiento nos ayudan a salvar vidas y también los bienes. Algo que afecta directamente a los usuarios, los servicios de extinción y la propiedad.

Para el cumplimiento de la normativa, la Administración tiene establecidos unos procedimientos para su control.

Pero, ¿quién controla la puesta en obra de esas medidas y su mantenimiento?

Para empezar a enjuiciar y analizar esta situación, habría que destacar los aspectos fundamentales que le afectan:
- Las normativas y el conocimiento en la protección contra incendios.
- La propiedad y los contratistas.
- Las empresas de aplicación e instalación

LAS NORMATIVAS
Es por todos bien sabido el constante incremento de las diferentes Normativas en materia de protección contra incendios que tanto en el ámbito nacional como autonómico están apareciendo en nuestro país, cosa por la cual todos debemos felicitarnos. No obstante, el principal problema que plantea la normativa es su desconocimiento.

La falta de formación por parte de los técnicos titulados que las prescriben, dado que dicha materia no la han recibido en su carrera universitaria, da como consecuencia no contemplar las medidas de protección contra incendios como se debiera, en el cumplimiento de los aspectos formales de la Normativa. Por ello, en algunos casos, no está de acuerdo con su idoneidad, la puesta en obra, ni su posterior control y mantenimiento.

Hoy por hoy, la justificación del cumplimiento de las exigencias reglamentarias de seguridad se efectúa a partir de la aplicación de la NBE/CPI-96, los Eurocódigos y en su momento el nuevo Código Técnico de la Edificación, así como de las herramientas que nos proporcionan las Normas UNE.

Sólo desde el conocimiento y la formación en este sentido se pueden aplicar las diferentes medidas con las garantías precisas y esto se alcanza cuando la persona entra en el ámbito sectorial y recibe esa formación.

Pongamos algunos ejemplos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de acometer una protección estructural en un edificio:
- La garantía de calidad de los productos.
- El producto a utilizar corresponde al ensayado.
- El ensayo corresponde a un laboratorio acreditado.
- La composición del revestimiento y su idoneidad.
- El modo de aplicación.
- La naturaleza y la preparación del soporte (en particular, para las estructuras metálicas, la posible capa de imprimación de agarre, y, para el hormigón, el posible tratamiento previo con arreglo a los productos de desencofrado utilizados).
- Las posibles armaduras de fijación.
- El grosor a aplicar.
- Los ábacos que permiten la determinación del grosor del revestimiento en acero.
- Los grosores equivalentes en hormigón.
- Los límites del campo de vigencia (por ejemplo: margen de grosores, dimensiones de la obra).
- El grosor aplicado no podrá ser inferior al determinado en el ensayo, ya que una zona insuficientemente protegida constituiría un punto débil inaceptable.
- Por el contrario, un grosor en exceso constituiría un incremento del peso susceptible de exceder la capacidad de adherencia en caliente de la protección.
- El repaso de los revestimientos, que como consecuencia de otras instalaciones, ha habido desprendimientos quedando la estructura parcialmente descubierta, etc.

Sucede exactamente igual para el resto de las instalaciones de protección pasiva contra incendios, como puertas cortafuegos, señalización, evacuación de humos, pinturas, vidrios cortafuegos, placas, sellados, etc.; para todas ellas existe una cantidad muy grande de aspectos a tener en cuenta a la hora de su instalación.

Sólo desde la formación y desde la inspección podemos garantizar que todas las instalaciones de protección contra incendios funcionen.

LA PROPIEDAD Y LOS CONTRATISTAS
La propiedad por regla general suele poner su obra en manos del contratista. Éstos, por regla general también, no suelen tener una formación en materia de protección contra incendios y además les llega una información incompleta y a veces inadecuada que les lleva a tomar decisiones de riesgo y a decidir la posibilidad de alternativas más baratas, pero sin contrastar, por desconocimiento, que sean las adecuadas. Ha de ganar a toda costa. Esto alimenta que las instalaciones sean en muchos casos incorrectas, ya que el valor añadido de los verdaderos profesionales no suele contar, priman las comparativas de precio.

Otro factor que incide en esta problemática es que, en general, la preocupación de la propiedad está más por el cambio de imagen y reformas de sus edificios que por el mantenimiento de sus instalaciones de protección contra incendios, algo que cuesta dinero y no se ve.

LA APLICACIÓN / INSTALACIÓN
En este campo los profesionales, demasiado a menudo, carecen de formación especializada en materia de protección de incendios. Muchas empresas son creadas con mínimas garantías y aprovechando el momento, haciéndose pasar por verdaderos expertos desde el desconocimiento de su interlocutor.

Su formación se consigue por defecto en la propia empresa, que lejos de buscar la instalación adecuada, incurre en los intereses económicos, mermando notoriamente las calidades de la instalación.

Tiene que ganar a toda costa y oferta la solución para ganar el pedido por encima de todo. Pero: "un buen producto mal instalado no sirve para nada".

Para solucionar toda esta problemática expuesta, y sobre todo, para garantizar la seguridad de las vidas y los bienes, al no existir el modelo de instalador autorizado, desde los Comité Sectoriales de Producto e Instalación de protección pasiva de Tecnifuego-Aespi se está trabajando en ordenar y profesionalizar el mercado para conseguir en instalación y productos la máxima calidad. Como herramienta, se están desarrollando unas Guías de instalación de producto (sellados, estructuras, pinturas ignífugas, placas, puertas cortafuego, morteros, etc.), como paso previo a la creación de las Normas UNE que nos servirán como timón para que las empresas destinadas a la protección contra incendios estén dentro de unos parámetros mínimos que garanticen la puesta en obra de las instalaciones.

Todos formamos una cadena (la Administración, la dirección facultativa, la propiedad, los fabricantes y las empresas instaladoras), el fallo de cualquier eslabón puede llevarnos a consecuencias muy graves.

Quedémonos con esta reflexión:
"Aunque dispongamos de una buena normativa y unos buenos productos, si están mal instalados no sirve para nada".



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