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| Conocer el fuego |
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Miguel Castro de la Sen
Subinspector de la Unidad de Análisis de Investigación
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid
Son muchos los siniestros relacionados
con los incendios domésticos que cada día se cobran
vidas humanas. Mediante este artículo se pretende dar
a conocer algunos datos que ayuden a las personas a conocer
mejor los materiales que nos rodean en la vida cotidiana y saber
qué reacción pueden tener en caso de incendio.
Cuando estamos leyendo cualquier medio de comunicación,
al igual que las revistas de fuego, es frecuente encontrar noticias
de siniestros de incendios, en los que desgraciadamente figuran
personas que han fallecido por intoxicación de humo,
niños asustados que se han ocultado debajo de la cama
y que inexorablemente se quedaron intoxicados, personas mayores
que no encontraron la salida y personas impedidas con dificultades
de movimiento a las que lamentablemente el fuego envolvió.
Yo me he preguntado insistentemente: ¿Estas cosas se
pueden evitar? ¿Existe alguna manera de poder escapar?
¿Tenemos algún medio de protección? ¿Qué
sintieron esas personas en esa situación?
Son preguntas difíciles de responder, porque el siniestro
surge en cualquier momento, aun teniendo la guardia levantada.
Dentro de una vivienda, nos vemos envueltos con materiales combustibles,
instalación eléctrica, plásticos de todo
tipo, textiles y ropa en abundancia, muebles tanto en madera
maciza como empanelados a base de pegamentos, ya sin entrar
en los productos de limpieza, como en el almacenamiento sin
control de botes de pintura, barnices, etc. que una vez utilizados,
ya no nos acordamos de su existencia.
Me gustaría desde aquí, hacer un recordatorio
sobre la composición de algunos de los materiales que
nos rodean en una casa y desde luego, no pretendo ser alarmista,
pero sí advertir sobre qué peligros pueden encerrar:
LOS PLÁSTICOS
Los elementos que se encuentran más habitualmente en
los plásticos son carbono, hidrógeno, nitrógeno,
oxígeno, cloro, flúor y bromo. Algunos de ellos
son peligrosos en estado puro, pero también son inertes
cuando se incorporan en un polímero orgánico.
El PVC es el polímero que emplea la más amplia
gama de tipos y cantidades de aditivos, los más importantes
de los cuales son los estabilizantes y los plastificantes. En
los estabilizantes el uso común es el plomo y son utilizados
en la fabricación de baterías y acumuladores,
al igual que el cadmio.
Tanto el PVC como los fluoropolímeros, al arder emiten
gases ácidos, creyendo que se desprende cloruro de hidrógeno,
pero la realidad es que desprende fluoruro de hidrógeno,
que es más tóxico que el monóxido de carbono,
aunque bien es cierto, que no se presenta en cantidades significativas.
¿Dónde tenemos este producto en una casa? Pues
en las tuberías de agua potable, cables de aislamiento,
marcos de ventanas, armarios de ordenadores y teclados, botellas,
láminas de embalaje, etc.
El PVC resiste sin modificación hasta los 100°C y
la verdadera combustión entendida como define la norma
UNE 23.7272-90 (reacción exotérmica de una sustancia,
llamada combustible, con un oxidante, llamado comburente, y
que va acompañado por una emisión lumínica
en forma de llamas o incandescencia con desprendimiento de productos
volátiles y/o humos, y que puede dejar un residuo de
cenizas) no se produce, salvo excepciones, antes de los 250-300°C.
LOS TEJIDOS Y FIBRAS TEXTILES
La combustión de estos materiales depende de su composición,
peso y textura. Por ejemplo, las fibras naturales (como el algodón)
contienen más de un 90% de celulosa, y como fibras vegetales
que son, son combustibles y no funden ni se derriten, quemándose
a los 400ºC.
Las
fibras artificiales, como los rayones y acetatos, son nitrocelulósicos
con unas características parecidas al algodón.
Y las fibras sintéticas, en las que el filamento sintético
se obtiene mediante la polimerización, en presencia del
fuego, se encogen, funden y derriten con goteo.
Este goteo, lleva incorporado una llama y puede transmitir la
llama de arriba hacia abajo.
LA MADERA
Entre los 150 y 200ºC la madera sufre la evaporación
del agua, convirtiéndose en madera pirolítica
y aparecen las primeras señales de humo.
Entre los 160 y 230ºC comienza la evaporación de
parte de las resinas.
Si continúa aumentando la temperatura, entre los 230
y 280ºC, ya la madera está pirolizada, y comienza
la ignición automática o autocombustión.
En las maderas que son chapeadas con conglomerado forrado de
madera de calidad unida por pegamento, este pegamento por el
calor del fuego se desprende y facilita la penetración
de oxígeno y por consiguiente, arde con mayor rapidez
al existir mayor superficie de contacto al aire. Este pegamento,
que es muy volátil, desprenderá vapores quemando
con mayor rapidez las materias.
LA TOXICIDAD DE LOS HUMOS
Esta
es la parte que causa grandes estragos a las personas y a los
propios bomberos. Ante la falta de visibilidad, gracias a los
aparatos que llevamos, podemos rastrear el lugar en busca de
las personas que extraemos de las casas y que afortunadamente
(no siempre) pueden continuar con sus vidas.
En un incendio, siempre se desprende anhídrido carbónico
CO2 y monóxido de carbono CO, siendo este último
gas tanto más abundante cuanto más incompleta
es la combustión, como suele suceder en los incendios
dentro de los locales cerrados.
Basta recordar que la dosis mortal en un máximo de 10
minutos, es respirar aire con 200 ppm de ácido cianhídrico
HCN o 500 ppm de cloro CL2.
Respecto al CO, la dosis letal para este periodo de tiempo,
es de 4.500 ppm. Pero su peligrosidad es muy elevada, ya que
las tasas muy inferiores a la indicada, reducen la movilidad
de las personas.
Es el gas desprendido por los braseros, que tantas víctimas
causó en épocas pasadas.
CONCLUSIONES
Como ya he dicho anteriormente, no pretendo ser alarmista, pero
sí conviene saber qué medio es el que nos rodea
dentro de nuestra vivienda. Es nuestro deber, formarnos e informarnos
cuando adquirimos un producto, saber qué ventajas adquirimos
y qué peligros nos puede traer.
Los bomberos son conscientes de ello, puesto que lo viven todos
los días y se empeñan en formarse mejor para transmitir
al ciudadano que las experiencias vividas, pueden revertir en
una mejor calidad de vida.
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