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CTE - Documento Básico de Seguridad en Caso de Incendio
Alejandro García Gasco
Responsable de Seguridad Contra Incendios
Itsemap

En el pasado mes de Marzo se cumplió un año de la aprobación en España del Código Técnico de la Edificación, lo que supone la obligatoriedad de aplicación en los proyectos de edificación del Documento Básico de Seguridad en Caso de Incendio, que sustituye a la anterior Norma Básica de la Edificación CPI-96.

Aunque en el aspecto técnico se puede decir que ambas normas son casi coincidentes en el fondo, y con pequeñas variaciones en la forma como pueda ser la presentación de la información en forma de tablas, se incorporan importantes actualizaciones y novedades respecto de su predecesora, entre las que destacan:
• Armonización con la normativa europea.
• Integración de resistencia al fuego de estructuras.
• Actualización de criterios técnicos.
• Diseño basado en objetivos.

ARMONIZACIÓN CON EUROPA
Una de las modificaciones más necesarias era la aplicación de las clasificaciones de resistencia y reacción al fuego de los productos de la construcción y de los elementos constructivos vigentes en Europa y que se transpusieron a la legislación española por medio del Real Decreto 312/2005.

Este Real Decreto, que regula un aspecto importante de la edificación y más concretamente cuando hablamos de Protección Contra Incendios, no estaba plenamente integrado en el panorama normativo, en tanto que la anterior normativa (NBE CPI-96) no recogía la nueva clasificación de los productos armonizada en Europa y conocida como “Euroclases”.

Con la entrada en vigor del DB SI se sancionan las características frente al fuego que determinados elementos y materiales constructivos deben poseer así como la forma en que esta propiedad o clasificación ha de ser ensayada y documentada, teniendo validez a estos efectos el marcado CE.

No se trata simplemente de un cambio en la designación de los productos, las euroclases implican una clasificación de materiales más pormenorizada, con ensayos específicos por familias en función del uso concreto que se va a dar al material o producto ensayado, así como la ampliación de las variables estudiadas en los ensayos como puede ser la evaluación de la producción de humo y la caída de gotas en los ensayos de clasificación de reacción al fuego.

RESISTENCIA AL FUEGO DE LAS ESTRUCTURAS
Se integra por primera vez en una normativa de Protección Contra Incendios, la justificación de la resistencia al fuego de los elementos estructurales, quizá porque el CTE viene acompañado en su publicación de los documentos básicos de seguridad estructural consiguiendo así un tratamiento global en el campo estructural.

De las tres posibilidades que se ofrecen para la justificación de la resistencia al fuego de las estructuras: realización de ensayos, métodos analíticos de cálculo y métodos simplificados, son estos últimos los que se desarrollan en el documento básico de Seguridad Contra Incendios con profundidad, abarcando las estructuras de hormigón, acero, maderas y fábrica, en los anejos del C al F respectivamente.

Se ofrece con estos métodos simplificados una herramienta de aplicación directa para la evaluación de la resistencia al fuego de un elemento estructural, lo que simplifica y facilita una labor que hasta ahora tenía inevitablemente que realizarse por medio del cálculo estructural tradicional.

Es cierto que esta independencia del cálculo estructural no es absoluta ya que en varios de estos métodos simplificados se precisa evaluar la capacidad portante de una sección equivalente o “reducida” según el análisis de estructuras convencional.

ACTUALIZACIÓN DE CRITERIOS TÉCNICOS
Como hemos mencionado, se mantiene respecto a su antecesora la NBE CPI-96 el espíritu para la consecución de la Protección Contra Incendios en edificios, así como la forma en que éste se pone de manifiesto. Así podemos comprobar que con cambios en su “ordenación”, las prescripciones contenidas en ambas normativas son coincidentes en su mayor parte.

No obstante, se han introducido cambios de carácter técnico que en algunos casos suponen implicaciones importantes y otras veces vienen a matizar o facilitar la aplicación del conjunto del Documento Básico.

A destacar de entre estas ampliaciones o modificaciones técnicas podemos citar:
• La introducción del concepto de Tiempo Equivalente de Exposición al fuego, método de cálculo que permite particularizar el grado de exigencia en cuanto a comportamiento al fuego se refiere que se requerirá a la estructura y elementos compartimentadores de un sector de incendios.
• Se apuesta por establecer una exigencia de resistencia al fuego que responda a las características que definen el desarrollo de un incendio en el interior de un sector, entre las que se valoran las propiedades térmicas de las paredes o cerramientos, la capacidad de disipación térmica y de humos, el tipo de material estructural y la carga de fuego previsible.
• La inclusión del uso “pública concurrencia” donde se encuadran edificios tan señalados como cines, restaurantes o discotecas entre otros, la obligatoriedad de dotar a los edificios de las condiciones que favorezcan las labores de los Servicios Públicos de Extinción o la ampliación en el número de recintos que se consideran de riesgo especial son otras de las novedades técnicas más relevantes.

Y, llegando al nivel de detalle de las “cifras”, tenemos novedades como puede ser la ausencia en la limitación de superficie por sector para el uso aparcamiento, el incremento del 25% en la longitud de recorridos hasta salida de planta cuando se dispone de un sistema fijo de extinción o la modificación del criterio de asignación de los ocupantes en el cálculo de evacuación que recae ahora sobre el proyectista, pequeñas modificaciones que, en según qué casos pueden tener importantes implicaciones.

DISEÑO BASADO EN OBJETIVOS
Pero las innovaciones más importantes en materia de Protección Contra Incendios no se encuentran en el texto del documento básico DB SI, sino en la parte uno de este código.

La forma en que se estructura el cumplimiento de los objetivos de protección, y que sigue la línea marcada por la LOE: la consecución de un objetivo básico que se desgrana en la satisfacción de las exigencias básicas supone un cambio importante en la manera de concebir la justificación de las prestaciones de un edificio frente al riesgo de incendio.

La justificación de estas exigencias básicas se formula en igualdad de condiciones, entre la aplicación del articulado contenido en el Documento Básico “Seguridad en Caso de Incendio” siguiendo la forma de legislar prescriptita tradicional, o la justificación, mediante métodos alternativos al documento básico, de que el diseño adoptado satisface el objetivo de protección marcado en el CTE, llamado “diseño basado en objetivos”.

Esta nueva visión del riesgo de incendio, nos traerá seguramente un desarrollo en todos los campos de la Protección Contra Incendios en tanto que se presta al estudio de medios alternativos de análisis y protección hasta la fecha “encorsetados” en la aplicación de prescripciones, exigiendo también a los profesionales un mayor grado de especialización en la materia.

Pero el éxito de esta nueva “Ingeniería de Protección Contra Incendios” dependerá en gran medida de la superación de los inconvenientes que todo cambio conlleva, tarea ésta que en gran medida recae sobre la administración, fomentando e impulsando la redacción, desarrollo y aprobación de métodos y modelos de estudio del fenómeno del incendio de los Documentos Reconocidos.

LIMITACIONES
No sólo es interesante tratar sobre aquello que contiene el Código Técnico, es también de interés hacer una reflexión sobre las materias en las que no se ha terminado de establecer una regulación y que sin embargo están contenidas en lo que entendemos debe ser una protección integral en la gestión del riesgo de incendio, como son la prevención, la fase de construcción y ejecución del edificio y la posterior explotación o uso que del mismo se haga.

Se pierde una oportunidad de ofrecer una protección integral contra incendios en toda la vida de un edificio, desde su concepción o diseño hasta su uso final, pero pasando también por esa fase de construcción en la que no nos olvidemos, el riesgo de incendio está presente.

Si bien esta visión global se pone de manifiesto en el contenido general del CTE, donde se plantea la Protección Contra Incendios en todas las fases de la vida de un edificio, diseño, construcción y uso del mismo, así como en la misma definición de ocupante que toma un sentido amplio, esta filosofía no se hace efectiva en el cuerpo reglamentario.

A pesar de esta universalidad en la definición de usuario, y con el objetivo principal de su protección, como no podía ser de otra forma, no se abordan otros aspectos directamente relacionados como la prevención o la protección de las personas directamente involucradas en un incendio y que tendrán el carácter de usuario, pero en este caso de los medios de protección manuales.

En la totalidad de la vida de un edificio tenemos que los requisitos de protección lo son únicamente para el edificio terminado, sin considerar la construcción del mismo o las obras de reforma, singularidades importantes en la vida de un edificio como se demuestra por los incendios ocurridos en estas fases de la vida de un edificio.

En este sentido no se ha integrado en el código el Plan de Seguridad y Salud de la obra, única herramienta disponible para asegurar la protección del edifico en estas etapas.

Pero además en la explotación, que a priori será la etapa más duradera del edificio, se olvidan aspectos importantes y que en el panorama general de la Seguridad Contra Incendios están dispersos, como es la prevención, la organización humana y técnica de la protección (plan de emergencia) o el mantenimiento de las condiciones de protección pasiva, aspectos con un protagonista principal que es el usuario del edificio y que no han sido integrados en lo que parecía una oportunidad excepcional.

En conclusión, abordamos esta nueva etapa reglamentaria con el optimismo de ver que se abre un nuevo campo de investigación y desarrollo en la gestión del riesgo de incendio, y con la esperanza de que el CTE sea un documento ”vivo” en constante proceso de innovación.


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