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| Protección de Ciudades
Patrimonio de la Humanidad |
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Pablo Muñoz del Olmo
Jefe del Servicio de Bomberos y Protección Civil
Ayuntamiento de Cuenca
El pasado mes de octubre tuvieron lugar
en Cuenca las I Jornadas Internacionales sobre Protección
Contra Incendios en Ciudades Patrimonio de la Humanidad a las
que asistieron numerosos expertos en la materia. Entre las presentaciones
realizadas a lo largo del evento, destacamos a continuación
el tema tratado por Pablo Muñoz, Jefe del Servicio de
Bomberos y Protección Civil de Cuenca.
El fuego tiene carácter destructor de cultura patrimonial
y falta calidad y cantidad de medidas protectoras contra él
en ciudades patrimonio. El estado no legisla de manera específica
para remediarlo, dejándolo en competencias locales, que
nunca se llegan a desarrollar, teniendo al final que ver impasibles
cómo se quema nuestra historia, nuestros valores: El
Liceo de Barcelona en España, el Barrio de Chiado en
Lisboa (Portugal), el Castillo de Windsor (Reino Unido) y más
recientemente el Palacio Episcopal de San Cristóbal de
La Laguna en Tenerife. Todos ellos son claros ejemplos de que
el problema sigue estando ahí y habrá que empezar
a buscar soluciones.
CONSERVACIÓN DE PATRIMONIO Y SU
PROTECCIÓN LEGAL
El periodo
de la historia donde se puede fijar el comienzo de la protección
del patrimonio es el renacimiento, donde se empieza a valorar
el arte y los monumentos del pasado.
La conservación monumental, en el sentido en que la comprendemos
actualmente, podemos decir que parte de la ilustración
y de la secularización, aunque el sentido higienista
de la ilustración tuvo efectos devastadores sobre las
ciudades históricas.
En Europa principalmente, en el S. XIX, empiezan a aparecer
inventarios y catálogos de monumentos históricos,
al menos para conservar en papel la existencia de los mismos,
sobre todo en Francia y Alemania.
A partir del S. XX comienzan a aparecer legislaciones de conservación
y protección de monumentos. Se empiezan a suscribir acuerdos
internacionales como la Carta de Atenas en 1931, y en 1964 la
Carta de Venecia, que se ratificaría un año más
tarde en Varsovia.
Tras la elaboración de la Carta Internacional sobre la
Conservación y Restauración de los Monumentos
y los Sitios Histórico-Artísticos, conocida como
"Carta de Venecia", nace el Consejo Internacional
de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (ICOMOS)
que será la única organización internacional
no gubernamental que tiene como cometido promover la teoría,
la metodología y la tecnología aplicada a la conservación,
protección, realce y apreciación de los monumentos,
los conjuntos y los referidos sitios.
En España los antecedentes legales más lejanos
sobre el mantenimiento de edificios importantes de la arquitectura
española los encontramos en 1850, y aun así durante
el S. XIX con la desamortización-industrialización
se destruyen numerosos monumentos arquitectónicos.
Durante el S. XX, en 1933 se publica la Ley Reguladora Patrimonio
Histórico Artístico; teniendo un referente legal
más cercano en 1985 con Ley Patrimonio Histórico
Artístico; así como, tras las transferencias de
competencias en el Estado de las Autonomías, la diversa
legislación de las diferentes Comunidades Autónomas.
En referencia más concreta a la Ley de Patrimonio de
1985, en su articulo 21.1, entre otros conceptos del articulado
detalla ... A los elementos singulares se les dispensará
una protección integral. Para el resto de los elementos
se fijará, en cada caso, un nivel adecuado de protección.
Será interesante que recuerden este concepto legal y
obligatorio de protección integral, pues su ámbito
de aplicación también debe ser, sin lugar a dudas,
la Protección Contra Incendios que hasta la fecha no
se ha contemplado de manera fehaciente.
PERO ¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS DE UNA CIUDAD HISTÓRICA?
Una ciudad histórica Patrimonio de la Humanidad es un
conjunto de barrios monumentales, con una gran riqueza arquitectónica,
histórica, artística y cultural. Con una actividad
urbana viva, sometida a conflictos entre la conservación
de los valores del pasado y la solución de las necesidades
del presente, suele tener zonas en estado de ruina que intenta
paliarse con apoyos de la administración para su rehabilitación.
Su desarrollo urbanístico es de trazados con calles estrechas
y sinuosas conforme al diseño de la época, soportando
una actividad urbana demasiado viva para revitalizarla: administración,
turismo, etc. Por el contrario, tiene un bajo índice
de ocupación habitable.
Pues
bien, la humanidad reconoce el rango urbano excepcional como
depósito de cultura universal, de sus edificios, monumentos,
costumbres, historia, etc., pero realmente La Humanidad
no se compromete a nada y es el propietario de la misma -Ayuntamientos
principalmente- el encargado de mantener el legado, muchas veces
sin dinero, u otras buscando soluciones muy imaginativas para
conseguirlo (consorcios, patronatos, etc.).
No existen vías de financiación en presupuestos
ni nacionales ni comunitarias, establecidas con antelación
y con una periodicidad estable, y la protección legal
en estos casos o es bastante etérea, u obliga
mucho y aporta poco al que la sufre.
La dramática realidad es que es que nuestro patrimonio
desaparece en los incendios sin que los Gobiernos estatales
hagan nada por remediarlo
Bueno a lo mejor sí,
a veces aportar dinero para reconstruir lo que ha quedado.
Seguramente al recaer las competencias en los Gobiernos locales,
los nacionales y regionales se suelen desentender del problema
o no realizan el apoyo debido.
La acción protectora frente al fuego no debe tener un
coste relativamente elevado en comparación con otras
obras de conservación del patrimonio, pero como raramente
se suelen quemar ciudades, los Gobiernos municipales, acuciados
por otras demandas sociales, y siempre con bajo presupuesto
económico, dejan para un mañana lo que podían
haber hecho hoy.
Por ejemplo, en los Planes Especiales de Protección de
Cascos Históricos se detallan el mantenimiento, su configuración
histórica, los usos y actividades (excepto peligrosas
e insalubres) y el aumento de equipamiento comunitario. También
se refleja la rehabilitación de edificios singulares
y se contemplan peligros y riesgos de los mismos como la congestión
de tráfico, el mal de la piedra, la seguridad ciudadana...
y hasta la pérdida de valores culturales y antropológicos.
Pero ningún documento de éstos recoge planes de
emergencia, de autoprotección, de protección frente
al fuego. En algunos planes indican que debe desarrollarse una
ordenanza de protección integral, sin especificar nadas
más, pudiendo abrir aquí una vía para la
Protección Contra Incendios.
EL PRESENTE
23 de Enero de 2006. Doce de la mañana. La antigua residencia
de los Condes de Valle de Salazar está ardiendo. En la
actualidad era la sede del Obispado en San Cristóbal
de la Laguna en Tenerife.
Este Palacio Episcopal era una de las principales joyas arquitectónicas,
contribuyendo este esplendor y su arte de manera muy importante
a que la UNESCO declarará en 1999 Patrimonio de la Humanidad
al casco histórico de la Laguna.
En cinco horas, tres siglos de historia se perdieron a través
del humo al cielo limpio canario. No sólo fue el conjunto
arquitectónico, sino también obras de arte, libros
y archivos. Muchos lamentos, mucho apoyo a los bomberos que
extinguieron el fuego y controlaron el pavoroso incendio en
el recinto del palacio, y, como siempre, alguien que se queja
y que va más allá: si no funcionaba la red de
agua, si podían haber entrado por detrás, etc.
Es decir, lo de siempre
O lo de casi siempre.
Pero lo más triste es que el Palacio Episcopal se pudo
haber salvado con tan sólo un detector de incendios que
cuesta 30 euros. El fuego se produjo por una sobrecarga en un
enchufe de un sistema eléctrico anticuado.
Se movió libremente bajo toda la techumbre del Palacio
realizada con madera resinera. Nadie, ni nada, lo vio ni lo
detectó. Debajo había una reunión para
restaurar la catedral.
Nada lo pudo parar, no había compartimentación,
se movió libremente por toda la parte superior del edificio,
hasta que alguien de la calle vio salir el humo. Ya había
pasado mucho tiempo y era imparable. No se pudo rescatar ninguna
obra del arte canario que albergaba el Palacio.
Se me olvidaba decirles que ésta no fue la primera vez,
si no que el cielo de Aguere se enlutó otra vez hace
41 años. Fue el coro de la Iglesia de San Agustín,
el 2 de Junio de 1964, no quedó nada. La historia se
ha vuelto a repetir.
Por todo ello, y por que ahora fue en la Laguna, como mañana,
Dios no lo quiera, puede ser en cualquier otra ciudad que contenga
valores patrimoniales de la Humanidad, ha habido predisposición
para dejar este presente y trabajar por un futuro más
seguro, y los Alcaldes que conforman el Grupo Español
de Ciudades Patrimonio en su Asamblea celebrada en Cáceres
el pasado 11 de Marzo deciden que es necesario y urgente empezar
a trabajar en la Protección Contra Incendios de nuestros
cascos históricos y de nuestro patrimonio. Para ello
ordenan la reunión urgente de los Jefes de Bomberos y
Protección Civil y les instan a que realicen un estudio
de la situación actual, así como de las necesidades.
Deciden también apoyar la iniciativa del Alcalde de Cuenca
de celebrar este Congreso para que sirva como foro de debate
y presentación de respuestas alternativas contra el fuego.
Las reuniones de los Jefes de Bomberos y Técnicos de
Protección Civil se desarrollaron en San Cristóbal
de la Laguna donde pudimos conocer las consecuencias del incendio,
guiados por su Alcaldesa y Técnicos Municipales.
Celebramos
la última reunión, antes de este Congreso este
mismo mes de Octubre en la Ciudad de Santa Teresa: Ávila.
El trabajo llevado a cabo ha sido arduo y muy importante porque
hemos podido realizar, por un lado, un estudio global de la
situación actual, que ahora presentaré en nombre
de todos ellos; y por otro lado, las necesidades inmediatas
a corto y medio plazo que deben asumir los Ayuntamientos, a
los cuales hemos representado en nuestras reuniones, y en las
que, por cierto, también han participado algunos concejales.
En este estudio podemos empezar indicando que, aunque el factor
de agrupamiento es que todas ellas cuentan con valores patrimoniales
excepcionales que les hace merecedoras de la distinción
como Patrimonio de la Humanidad, luego existen diferencias entre
unas y otras desde el punto de vista de población, presupuestario
e, incluso, desde el sistema de gestión de bomberos,
porque en algunos municipios el servicio está consorciado
con la Provincia y, en algún caso, lo presta la Comunidad
Autónoma.
Hicimos un test en el que participaron 10 ciudades, de las 13
que componen el grupo, exigiéndonos una contestación
objetiva y lo más positiva posible, dividiéndolo
en tres apartados:
Prevención de Incendios.
Intervención en Incendios.
Equipamiento urbanístico.
Prevención de incendios
En materia de prevención de incendios podemos empezar
indicando que ninguna ciudad cuenta con una ordenanza de prevención
de incendios, y tan sólo una tiene promulgado otro tipo
de disposición legal que regula el sistema de prevención
de incendios en el casco histórico.
Un 60% de ellas cuenta con un plan especial o similar de protección
de casco histórico o elemento que conforme el título
de Patrimonio de la Humanidad, aunque en la mayoría de
ellos no detalla un apartado especial a la protección
contra el fuego.
Relativo a la planificación de la emergencia tan sólo
el 30% cuenta con un Plan de Emergencia del Casco Histórico,
aunque un 40% dice tener otro tipo de estudio de seguridad.
En lo concerniente a los Planes de Autoprotección de
los edificios, sólo el 40% de los encuestados dicen conocer
si cuentan con este tipo de Plan o no, y los que afirman conocer
su existencia manifiestan que sólo un 25% de edificios
lo tienen.
Los Servicios de Bomberos, de manera generalizada, en la actualidad,
no están dotados de Departamento de Prevención
de Incendios, y los que lo tienen cuentan con medios escasos.
Sin embargo, conviene matizar que, durante éste y el
próximo ejercicio, se tiene previsto la puesta en funcionamiento
de este Departamento por parte de un alto porcentaje de Ciudades.
Actualmente, la inspección en materia de prevención
de incendios, está encomendada a los Departamentos de
Urbanismo (aunque no está claro, según opinión
de los encuestados, que este Departamento cumpla con dicha función
en muchos casos), ya sea a través de Servicios o Gerencias
Municipales, los cuales no siempre suelen contar con la opinión
de los Servicios de Bomberos a la hora de emitir sus dictámenes
o informes.
Intervención en incendios
Respecto de la intervención de bomberos, el 70% de las
ciudades que realizan la encuesta cuenta con Servicio de Bomberos
propio. (Al margen de la encuesta, recordar que, del total de
las Ciudades del Grupo, en dos de ellas el servicio lo presta
la Comunidad Autónoma, y en tres los Servicios Provinciales
Consorciados).
En relación a los medios materiales utilizados en la
intervención, el 70% de los encuestados afirma tener
vehículos adaptados para intervenir en los cascos históricos
y, además, son suficientes. Cuestión que se invierte
en materia de recursos humanos, pues un 70% cree que no son
suficientes la cantidad de bomberos que conforman la plantilla
del Servicio o realizan las guardias diarias.
Además, el personal que presta servicio tiene escasa
formación sobre intervención en Cascos Históricos,
y el conocimiento sobre éstos es mínimo. La encuesta
arroja el resultado de que sólo un 30%, del personal
dispone de formación y conocimientos, porcentaje coincidente
con el que se obtiene cuando se interroga sobre los servicios
que realizan visitas a los lugares de mayor riesgo en los Cascos,
y han realizado simulacros de manera global o de edificios en
particular.
Lo que sí se vislumbra es que en ninguna Ciudad está
contemplado cómo llevar a cabo la evacuación de
las obras de arte, contenidas en los diferentes edificios de
los Cascos, y si ésta se puede realizar. Ni tan siquiera
existe documento alguno en el que se plasme el lugar donde están,
pues no hay catalogación ni inventario alguno.
A la hora de cuestionarnos cómo intervenir en el Casco
Histórico, seguramente que todos hubiésemos respondido
que sabemos cómo planificar esa intervención,
pero si la pregunta es si existe un protocolo de intervención,
según el tipo de siniestro, tan sólo un 30% contesta
afirmativamente.
Destacable es el conocimiento que todos tenemos de la ubicación
de la red de hidrantes o tomas de agua como arma principal frente
al fuego.
Ningún Servicio de Bomberos tiene conexión alguna
a alarma de detección de incendios, ni conoce de la aplicación
de ningún sistema vanguardista frente al fuego.
Equipamiento urbanístico
El equipamiento urbanístico ha sido estudiado desde el
punto de vista de cuáles son las necesidades de los bomberos
en su intervención, y también desde la problemática
que suscitan otro tipo de equipamientos o recursos, que son
instalados/utilizados por otros, y que, en muchos casos, tienen
un fin social, pero que se convierten en un problema para la
actuación de los bomberos.
Cuando se planifica el equipamiento urbanístico en los
Cascos, no se suelen tener en cuenta criterios relativos a la
prevención de incendios o accesibilidad, sobre todo esto
último, pues si bien ya se cuenta con que el urbanismo
en estas zonas es muy peculiar, en lo tocante a la problemática
de los accesos, no debería seguirse poniendo barreras
nuevas, sino, más bien, eliminando las existentes que
estén en consonancia con el mantenimiento del legado
de nuestros antepasados.
A la hora de instalar mobiliario urbano en el Casco Histórico
no se tiene en cuenta un criterio de accesibilidad para bomberos
en caso de intervención a edificios cercanos o próximos
al recurso.
Existen de manera generalizada bolardos u otros elementos, que
suponen, en algún momento, un grave impedimento para
el acceso de los bomberos.
Todas las ciudades tienen en algún lugar del Casco bolardos
o vallas móviles que se accionan con un mando o tarjeta.
Los bomberos, de manera generalizada, disponen de estos sistemas
de apertura, pero hay que contar con que la fiabilidad, en cuanto
al funcionamiento de los mismos, está entorno al 70%,
lo cual puede suponer un grave problema de acceso para la intervención.
Respecto de la red que importa en la extinción, que es
la de agua, tan sólo un 40% de los municipios encuestados
cuenta con esa red especial, aunque la mayoría indican
que existe una de agua general, -cuyo uso previsto es para otros
menesteres-, y que puede ser aceptable en cuanto a la cantidad,
pero que a veces no tienen el caudal ni la presión apropiada.
Ante esta situación no muy alentadora podemos deducir
las siguientes conclusiones:
Existe un vacío legal en materia de Protección
Contra Incendios para nuestros Cascos Históricos, pues
la legislación actual no es retroactiva, ya que sólo
es aplicable a edificios de nueva planta o cuando se produce
un cambio de uso o reforma, pudiendo en edificios singulares
eludir, muchas veces, sus preceptos, teniendo presente además
que estamos hablando de edificios construidos muchos años
atrás.
Los Servicios de Bomberos son los que más conocen
el comportamiento del fuego, y las necesidades referentes a
su protección, sin embargo no cuentan con un necesario
Departamento de Prevención de Incendios, -como ya ocurre
en muchas localidades de nuestro país-, que vele, más
de cerca, por la Protección Contra Incendios de nuestro
patrimonio.
No se tiene en cuenta la planificación y respuesta
ante una emergencia en los edificios más importantes
de los Cascos Históricos.
Falta personal en la plantilla de Bomberos, y estructura,
para aplicar los protocolos de actuación que se deben
aprobar.
Es necesario sensibilizar a los bomberos de la importancia
y el valor, del Patrimonio Histórico, incidiendo en el
conocimiento del mismo; formándolos en intervención
de incendios en este ámbito; e inculcándoles el
valor que encierra una obra de arte, enseñándoles
a protegerla y manipularla.
No existe un inventario y catalogación del patrimonio.
Por lo general no hay un sistema de tomas de agua e hidrantes,
y cuando los hay suelen ser insuficientes en número,
y, además, están deficientemente mantenidos y
con presión y caudal no muy adecuado.
El mobiliario urbano no se instala teniendo en cuenta
el criterio de accesibilidad a Bomberos, que debiera ser considerado
junto a otros criterios que sí se tienen, y que pueden
ser importantes en otros ámbitos.
Se observa que en algunos Cascos donde se ha conseguido
la total o parcial peatonalización de los mismos, se
gana en rapidez de intervención y accesibilidad, pues
desaparecen, o disminuyen, bolardos y vallas móviles,
-amén de la desaparición de estacionamientos indebidos
de vehículos-.
Ante estas conclusiones hemos realizado una profunda reflexión
y un estudio de trabajo de lo que, a nuestro juicio, con conocimiento
técnico y profesional suficiente, debería ser
EL FUTURO
Un futuro en el que todos tenemos cabida, y donde todos debemos
estar. Un futuro donde no sobrará nadie. Un futuro de
todos, basado en tan sólo tres pilares fundamentales,
que ha continuación desarrollaré, pero con un
denso contenido. Un futuro ambicioso, puesto que es ahora el
momento de pensar en la protección del patrimonio, como
así nos lo exige la UNESCO y reflejan nuestros planes
especiales. Una Protección Contra Incendios de nuestros
edificios, pues, afortunadamente, nuestros Cascos, nuestro Patrimonio
ha ido de manera paulatina consolidándose y rehabilitándose
con el empuje y la ayuda de todos, procurando, de aquí
en adelante, la necesaria continuidad de estas acciones.
Para ello el primer pilar, por no decir los cimientos
de este proyecto, es la aprobación de una Ordenanza
Municipal de Prevención de Incendios en Cascos Históricos,
la cual debe dejar muy claras sus intenciones y la justificación
necesaria de su aprobación.
Recogerá de manera clara, su ámbito de aplicación,
que se deberá circunscribir al territorio delimitado
en el Plan Especial o zona declarada como Patrimonio de la Humanidad.
Debe tener un carácter retroactivo para aquellos edificios
que reúnan las características especiales que
determine esta Ordenanza, y que se incluyan en el Catálogo
de Edificios de Especial Protección Contra Incendios,
que se deberá elaborar en función de su valor
patrimonial, tanto en el continente como en el contenido, y
que aparecerá en el Anexo a la misma.
Sé que en estos momentos pensarán en la dificultad
de esta empresa, pero es necesario que todos lleguemos a la
misma conclusión, y es que está en juego nuestro
legado histórico, cultural, artístico y patrimonial
y hay que empezar a tomar medidas al respecto de una vez por
todas. Esta implantación se debe realizar con una adecuación
paulatina en el tiempo, y, por supuesto, con la ayuda económica
de la Administración tanto Regional como del Gobierno
de la Nación, así como de fondos europeos, igual
que ya ha ocurrido con otros programas, tal que, por ejemplo,
el de rehabilitación de fachadas.
Esta Ordenanza deberá contemplar la compartimentación,
para limitar la propagación de un posible incendio en
función a parámetros que se establecerán,
y determinará qué locales de riesgo especial figuran
en nuestros Cascos.
Fijará también las premisas para la accesibilidad
de los bomberos ante un incendio declarado, y deberá
conjugar el interés de la Protección Contra Incendios
con las necesidades y demandas en otros ámbitos de los
habitantes y usuarios del Casco, y la vida diaria en el mismo.
Señalará los sistemas tanto de detección
y alarma, como los de extinción, adecuados a cada valor
a proteger.
En cuanto a la instalación de hidrantes, dejará
estipulado las necesidades mínimas para los edificios
o zonas de riesgo, así como su caudal y presión
adecuados. Igualmente para otro tipo de redes de infraestructuras.
Determinará un protocolo de actuación en materia
de seguridad contra incendios para la realización de
obras, reformas o tareas de mantenimiento, en el que se incluya
las medidas a considerar en su ejecución y precauciones
a seguir en el uso y manejo de útiles o herramientas.
En este punto me es necesario recordarles que algunos grandes
incendios, de edificios históricos o singulares, han
tenido su origen en operaciones o actuaciones poco diligentes
llevadas a cabo durante la reforma de los mismos, como es el
caso del Liceo de Barcelona.
Muy importante es contemplar, debiendo recogerlo la Ordenanza,
los cambios de uso temporal. Un edificio de uso Administrativo,
Pública Concurrencia u otro tipo puede destinarse, de
manera temporal, para otros usos, pero contemplando unas normas
mínimas, pues ese edificio estará protegido para
el uso inicial y no para el secundario. Por ejemplo, un recinto
religioso transformado en una exposición temporal difiere
totalmente en su índice de peligrosidad, pues su carga
de fuego será totalmente distinta. Posiblemente se modifiquen,
inclusive, las vías disponibles para la evacuación
de personas y, además, aporta más elementos patrimoniales
a proteger.
Por último incluirá la obligatoriedad de contar
con un Plan de Emergencia del edificio, según un Plan
Tipo que se elabore.
El segundo pilar de nuestro futuro será la creación
de un Departamento de Prevención de Incendios
dentro de los Servicios de Bomberos o de Protección Civil
en aquellos municipios que no tengan aquel servicio como propio.
Contará, al menos en su fase inicial, con una dotación
mínima de un Técnico en Prevención de Incendios
y un Técnico de Protección Civil, con el correspondiente
apoyo administrativo, así como la informatización
del departamento y su programa de gestión.
Las competencias que debe tener este departamento son claras
y bien definidas, y las podemos dividir en dos aspectos:
La Prevención y Normativa del fuego.
La Planificación y Protección Civil.
En cuanto a la Prevención y Normativa del fuego, las
funciones serían:
La aplicación y supervisión del cumplimiento
de la Ordenanza de Protección Contra Incendios en Cascos
Históricos que se apruebe.
Inspección e informe sobre la normativa contra
incendios.
El asesoramiento en materia de prevención y Protección
Contra Incendios en Cascos Históricos.
En la Planificación y Protección Civil los cometidos
deben ser:
Realización e implantación de la Guía
de Respuesta en Intervenciones en Emergencias en Cascos Históricos.
Promover, supervisar y asesorar en materia de los Planes
de Emergencias en Edificios de Casco Histórico, demandados
por la Ordenanza, así como sus simulacros.
Formación específica para bomberos y voluntarios
en intervención en el Casco Histórico.
Divulgación y concienciación de la población
de los Cascos Históricos en materia de prevención
y protección de incendios.
Catálogo de riesgos en edificios del Casco Histórico.
Este Departamento realizará sus funciones bajo la dirección
y supervisión de la Jefatura de Servicio correspondiente,
y en perfecta coordinación con las Gerencias o Servicios
Municipales de Urbanismo, dando debida cuenta de sus decisiones,
por los cauces reglamentarios, a los Órganos que corresponda
en cada caso: Comisión Municipal de Urbanismo, Junta
Local de Protección Civil, o Comisión Provincial
de Patrimonio.
El tercer pilar, último y más importante,
sería la realización de un Plan Integral de Seguridad
de Cascos Históricos, donde no solamente se evalué
el riesgo de incendio, sino todos aquellos que puedan afectar
al Casco Histórico, y por lo tanto al patrimonio, de
modo que, una vez identificado el riesgo, podamos analizar sus
consecuencias, y así poder tener preparada una infraestructura
operativa y un protocolo de intervención específico
para ese riesgo, con medios adecuados, donde se detectara la
necesidad de contar con vehículos y medios adaptados
para trabajar, así como los medios humanos necesarios
para intervenir. Esto supone, en definitiva, conocer las medidas
de protección para nuestro patrimonio.
Éste es el futuro seguro que hemos diseñado,
con una herramienta de trabajo indispensable como es la Ordenanza,
un equipo de trabajo que vele directamente por su cumplimiento,
que sea un referente y pueda asesorar en cuantos problemas diarios
acontezcan en la Protección Contra Incendios de nuestros
patrimonio histórico, y planifique y desarrolle las intervenciones
en las emergencias que puedan afectar a los mismos. Un futuro
que pasa por el compromiso de todos y el apoyo público
de la Administración a todos los niveles, tanto legal
como financiero, porque cuando un incendio arrasa un patrimonio
cultural, histórico o artístico de toda la humanidad
no se puede recuperar, es irremplazable y nos quedamos sin algo
que transmitir a las generaciones futuras despareciendo parte
de las raíces de nuestra sociedad, de nuestra existencia.
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