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Incendio en el Edificio del Windsor:
Los Profesionales Opinan.


La madrugada del 13 de febrero Madrid se convertía de nuevo en el centro de atención de los medios de comunicación, un inesperado incendio alteraba la noche del sábado en la que miles de madrileños pasaban sus primeras horas de ocio. Las llamas que salían del emblemático edificio Windsor iluminaban la noche en Madrid y una gran columna de humo se dejaba ver amenazante en el cielo de la capital de España.

Desde la revista Prevención de INCENDIOS hemos querido saber la opinión de los profesionales de la prevención contra incendios y éstas han sido sus conclusiones.



Foro Europeo de Rociadores Automáticos.
El incendio del edificio Windsor demuestra que también Madrid debe requerir la instalación de rociadores en edificios comerciales de gran altura.

El incendio del edificio Windsor ha provocado serios perjuicios económicos a la cuidad de Madrid. Una zona importante del distrito financiero está cerrada. Cientos de miles de personas sufren retrasos en sus desplazamientos. Los retrasos y el trastorno continuarán durantes meses si resulta necesario demoler el edificio, que está en peligro inminente de derrumbarse.

Esto se podía haber evitado. Los sistemas de rociadores automáticos detectan los incendios cuando todavía son muy pequeños, y descargan agua para evitar que se extiendan. Cuando llegan los bomberos pueden entrar en el edificio sin correr ningún peligro y terminar de apagar el incendio. Por esto en muchos países es obligatorio instalar rociadores en edificios de gran altura para que una tragedia como la de Madrid no pueda producirse. Es el caso de los distritos de negocios de Frankfurt, Londres, Nueva York y Tokyo. El historial de los rociadores es excelente. Los incendios se suprimen con muy poca agua y los rociadores no se activan por casualidad. El incendio del edificio Windsor demuestra que también Madrid debe requerir la instalación de rociadores en edificios comerciales de gran altura.



Guillermo García Pol
Presidente de APTB

Las llamas y la rapidez con que evolucionó el incendio denotan una carga de fuego muy importante y quizás impropia de un edificio administrativo.

Desde la distancia y teniendo como únicas informaciones las aparecidas en los medios de comunicación -muy especialmente en la televisión-, me aventuro a emitir unas opiniones sobre lo que pudo ocurrir en el inicio y desarrollo del gravísimo incendio de la torre WINDSOR.

Es cierto que se trata de un edificio de los años 70 y por tanto ignoro qué normativa contra incendios se aplicó al construirlo, sin embargo las repetidas imágenes de TV pusieron de manifiesto de forma prácticamente incontestable una cadena de fallos que dan pié a muchas preguntas:
• Parece probable una detección errónea y cuanto menos tardía del inicio del fuego.
• Las llamas y la rapidez con que evolucionó el incendio denotan una carga de fuego muy importante y quizás impropia de un edificio administrativo. ¿Qué tipo de reacción al fuego ofrecían los materiales de recubrimiento, mobiliario y decoración? ¿Qué garantías existían de una resistencia al fuego adecuada al tipo de edificio?
• Carencia de sectorización interior. Quizá con escaleras y pasillos protegidos los bomberos podrían haber accedido al incendio con ciertas garantías de éxito y seguridad personal.
• Los muros cortina, seguramente de aluminio y cristal, permitieron el desarrollo rápido del incendio y su transmisión por fachadas.
• La ausencia total de medios de extinción automática, ya sea porque jamás existieron o porque se encontraban inoperativos a causa de las obras de remodelación, privó de un control inicial del fuego cuando no de su extinción.
• Finalmente, ¿el llamado “protocolo de seguridad” era el adecuado y fue correctamente aplicado por el personal de vigilancia presente en el momento del siniestro?

En mi opinión todos y cada uno de estos fallos tuvieron la culpa de la catástrofe.



Rossend Durany
Wormald
Los Reglamentos no incluyen, generalmente, la retroactividad con lo que existen riesgos con protección contra incendios, activa y pasiva, insuficientes.

Las intervenciones de los Servicios Profesionales, Bomberos, para la extinción de incendios en edificios con alturas superiores a 50 metros son comprometidas y complejas. La evacuación de personas con limitaciones de movilidad agrava la situación y por ello resulta poco aconsejable la construcción de hospitales, escuelas, residencias, con alturas que sobrepasen alturas razonables (15-20 metros).

Sin embargo, cuando el elevado coste del suelo y el tipo de actividad a que va destinado el edificio son asumibles, los promotores suelen construir EGA (Edificio Gran Altura) superiores a 100 metros (hoteles, oficinas, sedes corporativas, etc) en los que la intervención humana y profesional suele ser, en caso de incendio, no recomendable por la dificultad que conlleva para los propios equipos de intervención. En esos casos la protección pasiva y activa junto con la compartimentación del edificio deben satisfacer las exigencias marcadas por la reglamentación aplicable, cuidando de forma muy esmerada las medidas de protección contra incendios incluidas en el Proyecto general del edificio.

Aunque casi todo está especificado, en España tenemos incendios que se convierten en siniestros muy importantes: DESASTRES. Y me pregunto: … ¿es fatalidad? Mi rotunda respuesta es NO. Y es que, la concepción reglamentista del mercado español de la protección contra incendios, fía todo al contrato entre usuarios y fabricantes-instaladores de los sistemas convirtiéndose unos en compradores ahorrativos y otros en pseudo-consultores-“profesionales”. El resultado son instalaciones deficitarias en diseño y concepción de la seguridad, falta de control en la ejecución e inspección-mantenimiento precarios. Además los Reglamentos no incluyen, generalmente, la retroactividad con lo que existen riesgos con protección contra incendios, activa y pasiva, insuficientes.

El trabajo a desarrollar es muy intenso y básicamente requeriría:
• Proyectos desarrollados y concebidos por consultores especialistas en p.c.i. con un objetivo: Seguridad para las personas y los bienes.
• Ingeniería de detalle de las instalaciones mecánicas, eléctricas, electrónicas de las instalaciones de p.c.i.
• Control del Proyecto y de la Ejecución Material por parte de la Administración y Cias Aseguradoras (Organismos de Control, Servicios de Prevención).
• Inspección y Mantenimiento por Empresas Homologadas con control por parte de la Administración y Cias Aseguradoras (Organismos de Control, Servicios de Prevención).
• Formación universitaria de TÉCNICOS COMPETENTES (mencionados en todos los Reglamentos).



Justo Adámez
ASHES Fire Consulting, S.A.
Desde la perspectiva del ingeniero consultor contra incendios es inaceptable que un incendio suponga la destrucción total de un edificio.

Desde la perspectiva del ingeniero consultor contra incendios es inaceptable que un incendio suponga la destrucción total de un edificio, y digo inaceptable porque se puede limitar siempre.
Evidentemente un suceso como el del WINDSOR es consecuencia de una serie de actuaciones negligentes, que tienen su origen en el desconocimiento por una parte, y por otra en el desprecio y la infravaloración de una magnitud físico-química llamada fuego.

El fuego es un potencial enemigo al que quizás nos debamos enfrentar en alguna ocasión y en consecuencia, lo exija o no una norma, lo racional será siempre estar preparados, equiparnos y protegernos para ese enfrentamiento con la certeza de vencerlo. Cualquier otro planteamiento es insuficiente y en consecuencia inaceptable.
El papel de ingeniero consultor en estas circunstancias es el de garantizar al cliente que las características del enemigo y la de las fuerzas para vencerlo son proporcionales y aseguran el éxito. Es un proceso que nace con el diseño y continúa hasta la vigilancia del mantenimiento que se hace de esas “fuerzas antifuego”. Pero claro, hay que saber de lo que hablamos y hablamos de vencer batallas (metafóricamente hablando), y aquí nos encontramos con que son demasiados los que hablan de armamento, y pocos los que hablamos de tácticas de guerra.

En la batalla, de nada sirven las armas si no hay munición, si no hay soldados y una estrategia a la que responde esa dotación de equipamiento que tenemos. Volviendo a la dialéctica del sector, tanto protección activa como protección pasiva deben trabajar para un mismo fin y estar diseñados en armonía, de acuerdo a los diferentes escenarios de incendio que pueden presentarse.

Conatos de incendio se producen a diario en las industrias, hoteles, centros comerciales, hospitales y edificios de nuestro País, y cada día se producirán más, porque el riesgo de activación de incendios va estrechamente ligado al desarrollo social.

En consecuencia, es el momento perfecto para tomar conciencia de la situación de nuestras industrias y edificios y comenzar a actuar como “adultos”. España es una potencia económica que debe dejar de comportarse como un “adolescente” en el tema de seguridad contra incendio.



Fernando Vigara
APICI. Secretario General
La propagación del incendio hacia abajo, es de exclusiva mundial.

Poco puedo agregar sobre la opinión que como Secretario General de APICI, y en representación de APICI facilitamos a la prensa pocas horas después de que se iniciara el incendio, y que fuera retransmitido en directo por Telemadrid para todo el mundo.
• Al día de hoy es de suponer que se deben contar con datos ciertos sobre multitud de aspectos que en aquellos momentos solo podían manejarse como meras hipótesis. Nuestra opinión entonces fue que "nada funcionó" para evitar que se iniciara el incendio o minimizar sus consecuencias, y al día de hoy yo creo que podría suscribir la misma opinión.
• Se comentó y no se ha desmentido que la causa del incendio fue accidental y de naturaleza previsible. No parece que existieran o que funcionaran correctamente sistemas de detección automática de incendios, que desencadenaran la actuación de los servicios de primera intervención, y con los medios manuales y en la primera fase del incendio lo controlasen o extinguiesen.
• No parece tampoco que existiesen rociadores automáticos en correcto funcionamiento que hubieran sin duda controlado y/o extinguido el incendio.
• La compartimentación del edificio no parece que fuera la adecuada.
• La propagación del incendio hacia abajo, es de exclusiva mundial.
• Los debates sobre si cumplía o no la normativa llaman la atención sobre la falta de sensibilidad de nuestra sociedad sobre la prevención de incendios. Desde luego parece increíble que en pleno siglo XXI y con normativa nacional existente de reciente publicación no se exigiera la instalación obligatoria de rociadores automáticos. Pero también llama la atención que los arrendadores de las plantas que sin duda no hubieran alquilado oficinas sin aire acondicionado lo hicieran sin rociadores automáticos. ¿No contempla la evaluación del riesgo según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales ese aspecto?
• Yo creo que lo mejor del incendio es que se produjo sin víctimas, que lo pudo contemplar con toda su crudeza y en directo medio mundo y media España, y que precisamente la ausencia de víctimas nos permite emitir nuestras opiniones sin recato y con el fin de evitar que se vuelva a producir de nuevo, y "a lo peor" con el edificio ocupado.
Tal como decía al principio poco más puedo agregar sin disponer de la ingente información que nuestros compañeros de Bomberos seguro disponen, y que les rogaría que en esta ocasión nos den a conocer a toda la profesión.



Rafael Sarasola
Presidente de Tecnifuego-Aespi
El incendio que ha destruido el edificio Windsor en Madrid ha creado gran inquietud entre los ciudadanos sobre la seguridad y la prevención contra incendios en edificios en altura.


El incendio que ha destruido el edificio Windsor en Madrid ha creado gran inquietud entre los ciudadanos sobre la seguridad y la prevención contra incendios en edificios en altura. En este sentido, tenemos que decir que, independientemente de las circunstancias y particularidades de cada siniestro y de cada edificio, existen suficientes avances tecnológicos en los equipos y sistemas de protección contra incendios como para prevenir, detectar y extinguir un incendio en cualquier tipo de ambiente y edificio en una fase muy temprana, casi incipiente y sin falsas alarmas.

Un edificio, como el Windsor, de 106 metros de altura tiene que extremar la seguridad contra incendios, adoptando medidas básicas de protección como: resistencia al fuego de los elementos constructivos, reacción al fuego de los materiales, compartimentación, vías de evacuación, escaleras de emergencias, salidas y señalizaciones de emergencia, detección y extinción automática -detectores y rociadores-, equipos de primera intervención, como mangueras, hidrantes o tomas de agua, BIES –boca de incendio equipada-, extintores manuales cada 15 metros, hidrantes o tomas de agua cercanos al edificio, sistemas de control de humos para presurizar escaleras, etcétera.

Todos estos elementos deben instalarse en las fases de construcción del propio edificio, bajo la dirección de un experto en protección contra incendios con un diseño previo ajustado al edificio singular. En el caso de remodelación y adecuación del edificio, como era el caso, el especialista en protección debe realizar un estudio a conciencia del edificio en cuestión para determinar qué medidas son obligatorias y cuáles aconsejables para una mayor seguridad.
Una vez realizada la instalación, el mantenimiento de la misma es fundamental para que los sistemas y equipos estén operativos y conserven la eficacia y fiabilidad al cien por cien.

Pero para obtener una Seguridad contra Incendios adecuada es necesario realizar una inversión suficiente en la instalación de medidas de protección, prevención y extinción y un mantenimiento periódico y puntual. A veces el querer ahorrar en temas de seguridad resulta muy caro.

En este sentido, la tecnología ayuda. Existen sistemas automáticos de detección y extinción conectados a una Central Receptora de Alarmas y a los Servicios de Emergencias (detectores de alta sensibilidad conectados a una central, rociadores automáticos de respuesta inmediata que se activan en el lugar preciso del incendio y ofrecen gran variedad de opciones para controlar fuegos incipientes bajo cualquier condición constructiva). Lo mismo sucede en el caso de los sistemas de control y evacuación de humos y calor, sistemas de extinción por agentes gaseosos limpios, nuevas eficacias en extintores, elementos y sistemas de protección pasiva, etc.: materiales con resistencia y reacción al fuego, habitaciones compartimentadas, sectorizadas y selladas para que el fuego no traspase espacios y quede encerrado en el lugar que se ha producido; puertas cortafuego y vías de evacuación garantizadas, etc.

Ya que existen tecnologías, expertos y empresas especializadas que pueden aportar soluciones de protección contra los incendios a los ciudadanos, en TECNIFUEGO-AESPI apoyamos todas las iniciativas que se están haciendo públicas en la línea de extremar y actualizar la normativa de protección contra incendios en los edificios. Nos gustaría que se hiciera realidad este anuncio público y que se desarrollara una normativa de protección contra incendios que se corresponda con las necesidades actuales y que sea retroactiva.

Por todo ello, nos ponemos al servicio de las autoridades competentes aportando nuestros conocimientos en la materia para contribuir en la mejora de la seguridad de las personas, los bienes y el medio ambiente.


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