Hemeroteca   Boletín APTWEB   Contacto   Portada
OnLine: 207 Usuarios   ¿Quienes son?

               APTB
   Quienes Somos
   Actividades
   Área Privada

          COMUNIDAD
   Formación
   Publicaciones
   Productos
   Foro
   Oposiciones
   Zona Descargas
   Fotografías
   Calendarios
   Agenda
   Legislación
   Enlaces

           REVISTAS
   Emergencia 112
   Prev. Incendios

          DIRECTORIO
   Empresas
   Listados




Vuelta y Vuelta: Teorías de bomberos
Pedro Anitua

Son famosas las “ideas de bombero”, pero sin embargo no son muy conocidas o no han trascendido, a pesar de su importancia, las “teorías de bomberos”. Teorías cuyo dominio, a mi juicio, resulta imprescindible para poder sobrevivir con éxito en cualquier tarea de mando o dirección en este duro pero apasionante trabajo. Pero a pesar de su importancia, sin embargo nadie te las pregunta en las oposiciones ni se explican en las academias. Y eso que sólo son dos. Sí, sólo dos. ¿A que es sorprendente?

Digamos previamente que las dos teorías no son exclusivas de bomberos sino más bien del mundo de la emergencia, que de esto, aquí no se salva nadie.

Pero bueno, ¿y cuales son?

Fácil, las digo. Una es la del “y si” y la segunda es la del “por si”. Me explico.

Son dos teorías complementarias, aunque eso sí, tienen características totalmente diferenciadas.

La primera, la del “y si”, digamos con cierta ironía que es creativa, ingeniosa, colaboradora, de apoyo..., vamos, todo lo que necesitas para poder desarrollar cualquier trabajo técnico, especialmente si estás apurado en buscar una rápida solución. Así, por ejemplo, cuando hay que definir un procedimiento, protocolo o similar y expones cualquier alternativa, antes de que se termine el planteamiento, ya tienes que resolver, además del problema, diez “y sis”.

¿Y si hay más heridos?, ¿y si el vehículo está para aquí o para allí?, ¿y si el equipo no funciona?, ¿y si no viene la ambulancia?, ¿y si la que viene no es la que necesito?, ¿y si…?

Claro, tú estás buscando hacer algo positivo, y piensas en el primer “y si…” y lo contemplas. A veces hasta lo resuelves. Llega el segundo “y si”, y ya te cuesta un poquito más. Llega el tercero y…, digamos que te empiezas a tensar un poco e incluso puedes llegar a decir algo inconveniente. Entonces es el momento en el que el último interlocutor, con un poco cara de susto al ver tu reacción, pero pensando para sus adentros que este argumento le servirá de coartada, suele decir algo así como: “no si a mí en general el planteamiento me parece bien, pero sólo estaba haciendo de abogado del diablo...”.

No recuerdo a quién leí, hace algún tiempo, que decía que estaba harto de “abogados del diablo” y que cuando tenía que resolver problemas no quería abogados y menos los del diablo, sino que lo que necesitaba era muchos “ángeles de la guarda” que le aportaran soluciones. Y los del “y si” no siempre suelen ir por esta línea… y menos cuando la demagogia entra por ciertas cuestiones que mejor vamos a obviar que esto va de buen rollo.

No obstante es una teoría que funciona ya que, en ocasiones, te pilla despistado o bien cansado, y entonces hasta participas y te dejas caer voluntariamente en la trampa. También, por qué no decirlo, por aquello de que sabes que los del “y si...”, alguna vez aciertan y no quieres tener que oír toda tu vida aquello de “ya lo dije yo y no se me hizo caso”.

Y así, para contestar a un “¿y si el camión se estropea y no llega…?”, mandas dos, si puedes claro. Para contestar a un “¿y si el equipo falla…?”, pues pones otro, si puedes claro, etc.

Todo ello obviamente “por si...”, y aquí enlazamos con la segunda teoría.

La teoría del “por si”, es totalmente defensiva. Es “por si” me pasa un “y si”.

Y así vamos construyendo muchas de las cosas que hacemos o escribimos no porque pensemos que es lo mejor o más conveniente si no simplemente “por si...”, que esta vida es muy dura y hay que llegar a salvo a la jubilación.

El problema es que al final, los “por sis” intentan igualar a los “y sis”, siendo un sistema que se va autoalimentando y creciendo sin control.

¿Que estudias el equipo que necesitas para un determinado tipo de trabajo y te cabe perfectamente en un modelo de camión? No te preocupes. En dos años el camión estará lleno de “por sis”, se te habrá quedado pequeño, tendrá sobrepeso y necesitarás otro mayor.

¿Que tienes un equipo, de lo que sea, que su rendimiento ya no es bueno; compras uno nuevo y lo retiras? No te preocupes. Alguien lo guardará “por si” y al cabo de unos meses volverá a aparecer en otro camión y tendrás que mantener dos. Más tarde, cuando te hayas acostumbrado a tener dos, alguien dirá que uno de los equipos es viejo y tendrás que comprar otro, al que le pasará lo mismo y tendrás tres.

¿Que has diseñado una táctica operativa y pones un bombero más “por si”? No te preocupes. En seguida, ése ya tendrá otras tareas fijas asignadas y necesitarás poner a otro “por si”.

¿Pero cuál, cuál es el problema de fondo? Pues el problema es que, en este sector y en este país, nunca podrá normalizarse nada porque a base de “y sis” y de “por sis” no nos sirve nada normalizado, porque no hay respuesta normalizada que pueda contestar a todos los imaginativos “y sis” y a los defensivos “por sis”. Y así nos va...

- ¿“Y si” el artículo le sienta mal a alguien y se enfada?
- ¿No lo dirás en serio?
- No, si sólo estaba haciendo de abogado del diablo.
- Vale, me rindo. Por si...


 Darse de Alta
 Olvidé mi Contraseña