En este artículo se relata y analiza
el accidente ocurrido el sábado 22 de junio de 2002 en
el término municipal de Tivissa, en la comarca de la
Ribera d'Ebre, provincia de Tarragonas.
El objetivo es realizar un ejercicio de reflexión para todos aquellos
que de una forma u otra se dedican a la prevención, planificación
o extinción de incendios y salvamento, por la incidencia que este tipo
de accidentes puede tener sobre la seguridad de los propios actuantes y de
la población próxima.
El Accidente
Descripción del accidente
El 22 de junio de 2002, a las 13:30 aproximadamente, un camión cisterna
cargado con gas natural licuado (GNL) sufre un accidente de tráfico
al perder el control en una curva, con resultado de salida de vía,
vuelco y choque (primero contra una valla de protección de la carretera
y posteriormente contra un talud de tierra), sin que medie ningún otro
vehículo.
Desde que el vehículo vuelca hasta que se para, se desplaza a lo largo
de más de 50 metros, con un costado deslizándose sobre el suelo.
A consecuencia de ello y del rozamiento con el talud de tierra, pierde buena
parte del aislante de la cisterna y de las chapas exteriores que lo protegen.
El fuego se inicia inmediatamente.
El accidente se produce en una carretera comarcal de bastante tránsito,
por la que circulan numerosos camiones cisterna transportando materias peligrosas.
En el entorno del lugar del accidente hay sólo una casa habitada, campos
cultivados y masa forestal.
Los primeros testigos son los ocupantes de los vehículos que circulan
por ese tramo de la carretera, así como los propietarios de la casa
(que se encuentra a unos 125 m. del camión), que se asoman a la ventana
al oír el impacto y suben a la azotea para fotografiar el accidente,
realizando las dos únicas fotos de la cisterna de que se dispone, anteriores
a la explosión. Ver fotos 1 y 2.

Los neumáticos, el gasoil del depósito, los materiales plásticos
y muy posiblemente una fuga del GNL, hacen crecer rápidamente el fuego,
que envuelve el depósito y la tractora.
Transcurridos entre 15 y 20 minutos del inicio del incendio el depósito
explota formándose 3 grandes fragmentos: el fondo anterior que impacta
contra la casa situada a unos 125 metros (ver foto 3), las virolas centrales
que quedan a unos pocos metros y el fondo posterior junto con los ejes traseros
que sale despedido hasta unos 80 metros (ver foto 4). Se generan también
otros fragmentos de menor tamaño: el motor de la tractora, que es el
fragmento que alcanza una distancia mayor llegando a 257 metros, los rompeolas
y los ejes delanteros del semirremolque que se quedan a unos metros de la
casa.

A raíz del accidente, el conductor de la cisterna resulta muerto y
hay varios heridos de diversa consideración, entre ellos una mujer
(que se encontraba a unos 200 metros del camión) con quemaduras de
segundo grado en un brazo y 2 Mossos d'Esquadra (policías autonómicos)
que estaban evacuando a los ocupantes de los coches parados junto al lugar.
Afortunadamente la llegada del primer vehículo de bomberos (que en
el momento de la explosión ya se encontraba muy cerca del lugar), no
se produce hasta instantes después de la explosión, evitándose
un número mayor de víctimas.
A raíz del accidente, se origina un incendio forestal que se consigue
controlar a última hora de la tarde y se da por completamente extinguido
a primeras horas de la tarde del día siguiente, quemándose finalmente
un total de 50 hectáreas de masa arbolada. Fueron necesarios: 19 autobombas,
7 medios aéreos y 23 vehículos ligeros.
Los accidentes de materias peligrosas en esta carretera no son raros; es más,
se da la circunstancia de que en el mismo lugar, tres años atrás,
se produjo otro accidente con un camión cisterna de propileno, en este
caso no hubo más daños que los que sufrió el vehículo
(que aconsejaron el trasvase del producto a otra cisterna).
Características del GNL y del camión cisterna
El gas natural es una mezcla de hidrocarburos gaseosos presentes en forma
natural en estructuras subterráneas, y está compuesto mayoritariamente
de metano (80%) y proporciones significativas de etano, propano y butano.
Se transporta licuado mediante enfriamiento a aproximadamente -161°C,
a presión ligeramente superior a la atmosférica.
El GNL, a presión y temperatura atmosféricas es un gas más
ligero que el aire, muy inflamable, asfixiante, pero no es ni tóxico
ni corrosivo.
Las características de la mayoría de cisternas que transportan
GNL (ver foto 5) son:
- Están calorifugadas: El depósito lleva un aislante exterior
de poliuretano expandido inyectado, autoextinguible, de 130 mm. de espesor.
El aislante está protegido por una chapa exterior de aluminio de
2 mm. de espesor.
- El depósito, de sección transversal circular, puede llegar
hasta los 56 m3 de capacidad, siendo la cisterna de mayor volumen existente.
- Durante el transporte, el GNL se encuentra a una presión ligeramente
superior a la atmosférica, pero durante la carga y descarga, la presión
de servicio puede llegar a 7 bar. La presión de prueba del depósito
es de 9,1 bar.
- El depósito no está compartimentado y en su interior hay
dispuestos 7 rompeolas para frenar la inercia del líquido.
- El depósito está fabricado de acero inoxidable. Los espesores
de las virolas, de los fondos y de los rompeolas son respectivamente, 5,
6 y 3 mm.
- No tienen boca de hombre ni ningún otro tipo de abertura practicable.
- Montan 5 válvulas de sobrepresión, de las cuales 3 están
en el depósito y 2 en las conducciones de carga/descarga.
- Montan 2 conducciones de carga/descarga en fase líquida y 1 conducción
en fase gas. Cada una de estas conducciones dispone de su correspondiente
válvula de fondo.
ANÁLISIS DE LOS DATOS DEL ACCIDENTE
Análisis gráfico de los momentos previos a la explosión
Una de las pocas fuentes de información sobre el accidente, anteriores
a la explosión del depósito, son las 2 fotografías tomadas
por los propietarios de la casa cercana (ver fotos 1 y 2), realizadas aproximadamente
2 minutos después del accidente.
Se trata de fotos tomadas muy poco tiempo después del accidente, y
aún así, las llamas son ya muy altas (13 metros aproximadamente).
Esto hace pensar en una posible fuga de GNL, que podría ser debida
a una brecha en el depósito o a la rotura del tubo (de 1 pulgada) que
une el interior del depósito con las válvulas de sobrepresión,
ya que el estudio de los restos de la cisterna no detectó roturas en
los tubos y válvulas de carga/descarga.
En la Foto 1, se observan llamas altas, estrechas y perfiladas y una columna
muy definida de humo negro, que puede ser debida a la combustión de
neumáticos o gasoil del depósito del camión. A su derecha,
hay abundante humo blanco, que aunque no se pueda descartar que sea GNL en
dispersión, aún no quemado, parece más probable que se
trate de humo del incendio de los árboles verdes cercanos.
En la Foto 2, tomada poco después, las llamas mantienen su altura y
están más extendidas, hasta el punto que ya no se distingue
la cabina. La cantidad de calor que emiten estas llamas es enorme, cuando
éstas inciden en la parte del depósito bañada interiormente
por el GN líquido, éste refrigerará la pared de acero
del depósito. No obstante en las zonas donde el GN está en fase
gas prácticamente no hay refrigeración y la temperatura de la
cisterna aumenta rápidamente, disminuyendo de forma paralela la resistencia
mecánica del acero, que puede estar ya mermada a causa del accidente.
Análisis de los fragmentos y de su posición
En el ortofotomapa de la Foto 6 está representada la
situación inicial de la cisterna después del accidente y la
posición final de los diferentes fragmentos proyectados tras la explosión.
Como se puede observar, la mayoría de los fragmentos se han distribuido
dentro de los conos formados por la intersección (sobre la cisterna)
de 2 líneas separadas por un ángulo de 45º, siguiendo la
línea imaginaria formada por el eje de la cisterna.


Foto 6
Así ha sido con todos los fragmentos, a excepción de los rompeolas,
que casi todos han salido despedidos perpendicularmente al eje longitudinal
del depósito, y en su lado derecho, porque en el izquierdo había
el talud de tierra.
Análisis de las entrevistas con los testigos
Se ha entrevistado a diversos testigos: el conductor del coche que se
encontró de cara con el camión cisterna en el momento del accidente
y que abandonó el coche junto al camión (como se ve en las fotos
1 y 2), el conductor del coche que circulaba detrás del camión,
los propietarios de la casa cercana y un sargento de bomberos que casualmente
llegó al lugar después del accidente pero antes de la explosión.
Del inicio del incendio hay opiniones divergentes, excepto en el hecho de
que se inició inmediatamente. Uno sitúa el origen del fuego
en la cabina y otro entre la cabina y el semiremolque. Uno de ellos relata
que las llamas inicialmente eran azules, muy altas y casi sin humo, mientras
que el resto de los testigos del accidente no observaron ninguna llama azul
ni son conscientes de que pudiera haber una fuga de GNL.
Respecto a la explosión hay algunas coincidencias. La describen en
los siguientes términos:
"Primero se oyó un "bufff" con el que salió
una columna negra de humo, a continuación se oyó una explosión
y se vio salir despedido un objeto metálico reluciente, mientras desaparecía
el fuego, inmediatamente apareció una nube blanca de grandes dimensiones
y 2 ó 3 segundos después se formó una gran bola de fuego,
que se encendió toda a la vez".
"Se oyó una explosión fuerte, y se elevó verticalmente
una pieza oscura de grandes dimensiones, y cuando volvió a caer al
suelo se vio un gran fuego que nos seguía".
"Se oyó una pequeña detonación, a continuación
un silbido muy fuerte y después una explosión muy grande. Se
veía mucha luz".
Con anterioridad a la explosión, ninguno de los testigos observó
que el fuego evolucionase con mayor virulencia o intensidad a partir de algún
momento dado.
Del testimonio de uno de los testigos y por las marcas sobre el asfalto, se
extrae que se dio el fenómeno rocket: los fondos salieron proyectados
como cohetes, quemando durante su recorrido restos de GNL en su "cola".
VALORACIÓN DEL FENÓMENO. CÁLCULO DE CONSECUENCIAS
En este apartado haremos una serie de consideraciones sobre el fenómeno
que se produjo, en especial intentaremos saber si se produjo una explosión
tipo BLEVE (Boling Liquid Expanding Vapor Explosion).
Análisis histórico
Se ha consultado la base de datos de accidentes MHIDAS (versión
de julio de 2002), con los siguientes resultados: de los 956 accidentes de
transporte por carretera registrados, sólo 9 corresponden a accidentes
con GNL. En 4 de ellos, el vehículo se accidentó, pero no se
produjo ni incendio ni fuga. En otros 3 se produjo fuga de gas, pero sin llegar
a incendiarse. En otro caso se produjo el incendio de las ruedas y el gas-oil,
pero el GNL no quedó afectado. Finalmente, sólo en uno de los
casos se produjo el incendio de la carga y el conductor murió. No hay
en toda la base de datos ningún accidente de explosión ocurrido
en cisternas de transporte por carretera en que haya estado involucrado el
gas natural licuado.
¿Qué tipo de fenómeno se produjo?
De los testimonios presenciales y de las consecuencias del accidente observadas,
se puede establecer de una manera clara que después de un incendio
relativamente breve, se produjo una gran explosión con importante radiación
térmica de la bola de fuego que le siguió, se produjo una onda
de sobrepresión y proyección de grandes fragmentos.
¿Fue una "simple" explosión seguida de una bola de
fuego? ¿Fue una explosión tipo BLEVE seguida, también,
de una bola de fuego? Haremos un breve análisis de la características
de la explosión y sus efectos para intentar aclarar lo que sucedió.
Rotura de recipientes
Se puede decir que hay básicamente dos causas para que un recipiente
se rompa: que la presión dentro del recipiente crezca por encima de
la presión de diseño o que la resistencia del recipiente decrezca
por debajo de la presión de trabajo. El incremento de la presión
se puede dar por un sobrellenado del recipiente, por sobrecalentamiento, por
fallo en el sistema de control de presión, por una reacción
descontrolada del producto, etc. La reducción en la resistencia puede
ser debida a corrosión, erosión, sobrecalentamiento, fatiga,
defectos del material, un impacto externo, etc.
¿Qué es una explosión BLEVE?
Antes de empezar, puede resultar útil recordar rápidamente en
que consiste una explosión tipo BLEVE. Como ya se indicó al
principio, BLEVE es el acrónimo de la expresión inglesa "Boling
Liquid Expanding Vapor Explosion" con esta larga denominación
se intenta describir el fenómeno, es decir, se trata de una "expansión
explosiva del vapor de un líquido en ebullición".
Imaginemos que tenemos un recipiente hermético a presión con
un líquido a una temperatura muy por encima de su temperatura de ebullición
a presión normal. Por ejemplo, la temperatura de ebullición
del butano a presión normal (1 atmósfera) es de -0,5ºC,
si una cisterna transporta butano a temperatura ambiente en un día
digamos "normal", el propano puede ir a más de 20 grados
por encima de su punto de ebullición a presión normal. Imaginemos
que la cisterna se ve envuelta en un incendio y la temperatura del butano
llega a mas de 100ºC, ¿qué pasaría si, por alguna
causa, se rompe el recipiente?. El líquido, que se encontraba muy por
encima de su temperatura de ebullición normal y por lo tanto a una
presión muy superior a 1 atmósfera, de repente sufre una brusca
disminución de presión y, por lo tanto, empieza a pasar a estado
vapor, si ese paso a estado vapor se produce de una forma súbita en
toda la masa del líquido (puede ser en milisegundos), se experimentará
un paso tan rápido de líquido a vapor que será explosivo:
es decir la masa del líquido pasará a vapor expansionándose
en fracciones de segundo. Ese tremendo incremento en el volumen provoca una
enorme sobrepresión, además la explosión del recipiente
genera fragmentos que pueden llegar a grandes distancias (en algunos casos
alrededor de 1 km.). En el caso que el líquido de la cisterna sea inflamable,
como en el caso del butano, la BLEVE irá seguida de una bola de fuego
producto de la combustión del líquido inflamable.
¿Se produjo la BLEVE?
Sin entrar en detalles de cálculos, diremos que para que se produjera
la BLEVE, el líquido se debería haber calentado desde los aproximadamente
-161ºC a que se transporta el GNL en la cisterna hasta un intervalo de
temperatura situado entre los -117ºC y los -103ºC. Si no se llega
a ese intervalo no se puede producir la evaporación casi instantánea
en toda la masa del líquido. Eso, en principio, con el incendio que
se produjo y la pérdida de elemento aislante de la cisterna, podría
haber sido posible. No obstante, para alcanzar esas temperaturas, la cisterna
debería haber resistido unas presiones de entre 14 y 24 bar justo antes
de la explosión. Si se tiene en cuenta que la resistencia del acero
de la cisterna a 20ºC es de unos 30 bar pero a 550ºC baja hasta
15 bar y que en la zona bañada por el vapor la temperatura del acero
podría haber superado los 700ºC, es poco probable que se produjera
una BLEVE.
En cuanto a los fragmentos, la distribución y distancia se ajustan
bien a las predichas para las BLEVES. En las rupturas dúctiles (las
mas frecuentes) el número de fragmentos suele ser reducido (entre 2
y 15) y en recipientes cilíndricos lo mas corriente es que sean 2 ó
3 y uno de ellos es el fondo que se acostumbra a romper por la soldadura si
hay o a una distancia del extremo del 10% de la longitud total. La mayoría
de los fragmentos se acostumbra a localizar a distancias inferiores a los
500 metros. En cuanto a la distribución, como ya se comentó,
la mayoría de los fragmentos se acostumbran a distribuir a lo largo
de la línea imaginaria que formaría el eje de la cisterna antes
de la explosión, tal como ha sucedido en este caso (ver foto 6).
Si se tienen en cuenta el cálculo de la radiación la bola de
fuego que se produjo y la afectación sobre los testigos, también
se obtiene un buen ajuste.
El aspecto que parece menos ajustable a la BLEVE es el efecto de la sobrepresión
generada, que a su vez está directamente relacionada con la presión
que existía en el depósito justo antes de la explosión.
Si se hubiera producido una BLEVE, los modelos predicen una ruptura de los
cristales y posiblemente también de los bastidores de las ventanas
a la distancia donde se hallaba la casa, cosa que no pasó.
De todos los aspectos que se han ido analizando, aunque sin entrar en detalles
de cálculo, se puede decir, aunque no se puede asegurar en un 100%
puesto que no hay datos suficientes, que no se produjo una explosión
tipo BLEVE sino simplemente la explosión de la cisterna de gas licuado
seguida de una bola de fuego. Esto no significa evidentemente que los efectos
no sean graves, pero la magnitud de las consecuencias si se hubiera tratado
de una BLEVE habrían sido mucho mayores.
La actuación en este tipo de accidentes
Se comentan en este apartado algunas ideas en torno a la prevención
y, fundamentalmente, a la actuación de los operativos en estos tipos
de accidentes.
Consideraciones sobre las medidas de prevención
El análisis de accidentes como el ocurrido en Tivissa debe permitir
mejorar las condiciones en las que actualmente se realiza el transporte de
mercancías peligrosas para prevenir futuros accidentes. A continuación
se dan algunas ideas sobre las cuales se debería profundizar en un
futuro con el objetivo de prevenir o limitar las consecuencias de estos accidentes:
- Considerar la limitación de la capacidad total de la cisterna.
- Considerar el cambio en las normas UNE para aumentar el grosor de las
paredes de la cisterna.
- Considerar los mecanismos adecuados de estabilización de la carga,
en especial analizar la necesidad de modificar el diseño de los rompeolas
y la posibilidad de incorporar más.
- Instalación de mecanismos de transferencia de calor (algunos ya
existen en el mercado) entre las paredes y la masa del líquido para
evitar la pérdida de resistencia en puntos determinados de las paredes
del tanque.
- Estudiar la mejora de la sujeción del material del calorifugado
y la protección de los diferentes elementos de valvulería
y conducciones.
- Establecer, en los municipios afectados por el transporte de mercancías
peligrosas, una normativa en que, a partir de un estudio detallado del riesgo
municipal que implica este tipo de transporte, se especifiquen rutas, horarios,
zonas de estacionamiento, etc. que minimice el riesgo de un accidente grave.
- Y como la elaboración e implantación de los planes de emergencia
también es otra forma de prevención, se deberá profundizar
en la implantación del plan de emergencia de Catalunya para accidentes
en el transporte de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril.
Esa profundización implicará más conocimiento y formación
para actuantes y, lo que también es muy importante, que la población
disponga de unos mecanismos claros de autoprotección.
- El control de las flotas de los transportes de mercancías peligrosas
que circulan por los países de la Unión Europea por medio
de la tecnología de localización ("LBS") es una
vía de futuro que permitirá conocer a los centros de emergencias
donde están los transportes peligrosos en cada momento y qué
transportan exactamente.
Consideraciones operativas y de protección de la población
No se puede dejar que una experiencia de este tipo sea desaprovechada, hay
que extraer consecuencias que llevar a la práctica. Todos los que hemos
conocido el suceso no hemos dejado de comentar que ha habido suerte, sí,
aunque tengamos que lamentar una muerte y varios heridos.
En este accidente han coincidido simultáneamente trágicas y
felices circunstancias. Sucedió seguramente el peor accidente que se
puede esperar razonablemente de una cisterna de GNL, pero hubo suerte al producirse
en un lugar alejado de población, quizá el mejor en que hubiese
podido suceder, si no fuese porque es una carretera muy frecuentada.
¿Qué hubiese pasado si uno o más vehículos de
bomberos hubiesen llegado antes de la explosión? Las consecuencias
del accidente hubiesen sido mucho peores, porque en el fondo, los bomberos
piensan que ante cualquier incendio su papel es estar junto al fuego, luchando
para extinguirlo. Este caso es bueno para ilustrar que no siempre es lo más
adecuado.
Si se pudiera valorar correctamente el riesgo de situaciones parecidas a ésta,
algunas veces se llegaría a la conclusión de que la función
de los bomberos (no habiendo heridos por rescatar) no está junto a
la cisterna, porque poco pueden hacer, sino junto a las personas cercanas
al lugar, promoviendo su evacuación o confinamiento, según el
caso.
Decidir que la intervención de los bomberos ha de ir por esta otra
vía, es muy difícil, porque:
- La gente, y muy especialmente los mismos bomberos, no comprenden porqué
tienen que dedicarse a otras tareas, desatendiendo el fuego.
- No es fácil valorar correctamente el riesgo de la situación,
porque no siempre se puede responder a preguntas como: ¿Puede explotar
el depósito?, ¿hay peligro para la población del entorno
y para nosotros mismos?, ¿qué es aquella válvula, y
qué pasa si la cerramos o la abrimos?, ¿el producto es tóxico,
está a presión, es criogénico?, ¿c
- onviene refrigerar el depósito?
- Normalmente falta información sobre el accidente y falta conocimiento
en determinados aspectos de las cisternas y de las materias peligrosas.
- No hay desarrollados procedimientos concretos de intervención
para casos como éste. En realidad es muy difícil elaborarlos
(y que sean operativos), ya que las situaciones posibles son casi infinitas.
De todas maneras, tampoco hay que ser alarmista porque después de
valorar el riesgo, la mayoría de las veces se llegará a la conclusión
de que no está justificado abandonar la intervención directa
sobre la cisterna.
Conclusiones
Los bomberos deben ser conscientes del riesgo y de que se han de tomar las
medidas pertinentes de autoprotección, tanto propia como de la población.
Incluso en algún caso tendrán que estar suficientemente alejados
de la cisterna, dedicados a tareas de prevención y protección
de la población.
Es necesaria mayor formación con relación a las cisternas y
a las materias peligrosas. Viendo únicamente la forma y el equipamiento
de una cisterna, tienen que poder conocer qué tipo de producto transporta,
si es un líquido, un gas o un sólido pulverulento (al menos
esta diferenciación es básica), y concretar si se trata de un
carburante, de un gas licuado a presión o criogénicamente, un
líquido corrosivo, etc.
Durante el primer semestre del año 2001, en la provincia de Tarragona,
se desarrolló un curso para bomberos dedicado exclusivamente a describir
los diferentes tipos de cisterna de transporte de mercancías peligrosas
y su equipamiento, con el objetivo mencionado, además de dar algunas
nociones relativas a técnicas de trasvase según el tipo de producto
y al levantamiento de cisternas. La teoría, que tenía mucha
foto descriptiva y poca letra, se compaginó con una visita a un aparcamiento
de cisternas de mercancías peligrosas. El resultado fue excelente,
pero a la vista de este accidente, se hace necesario extender esta formación
a todos los bomberos, y repetirla periódicamente.
Es necesario definir unos mínimos procedimientos o pautas de actuación,
aunque sean difíciles de desarrollar. Por ejemplo, ¿no sería
conveniente dejar por escrito que ante una cisterna de gas licuado envuelta
por las llamas, no habiendo personas por rescatar, generalmente será
preferible alejarse de la cisterna, concentrándose en la protección
de la población? Claro está que si así se hace, hay que
ser capaz de diferenciar las cisternas de gases licuados de las de los líquidos
o sólidos.
En lo que respecta a la protección de la población, cabe observar
que en un entorno abierto, como el de este accidente, las consecuencias más
graves se han debido a la radiación térmica de la bola de fuego
(incluso a bastante distancia: 200 metros) y de la proyección de fragmentos
en la dirección del eje longitudinal del depósito (alcanzando
distancias de más de 250 metros), mientras que la sobrepresión
no ha tenido consecuencias destacables.
Se puede suponer, que en un entorno más urbano, la tipología
de daños sería diferente, en cuanto a los efectos de la radiación
térmica, siendo graves, quedarían limitados por el obstáculo
que supone la mayor densidad de edificación, mientras que la sobrepresión
y la proyección de fragmentos supondrían graves daños
en edificios próximos.
Ante todo esto, es difícil dar recetas, pero quizá sea siempre
conveniente evacuar el entorno y los edificios más inmediatos, y asegurar
el confinamiento de los ocupantes del resto de los edificios cercanos (cierre
de ventanas y persianas).
En caso de que el riesgo venga dado por los efectos tóxicos de una
fuga, en general la pauta a seguir será asegurar el confinamiento de
la gente en los edificios cercanos (cierre de ventanas, persianas y de todo
sistema de calefacción o ventilación que coja aire del exterior),
y dejar la evacuación como un recurso más excepcional.
Como conclusión final a todo lo expuesto, si mañana
volvemos a encontrarnos un accidente similar al que se ha
comentando, no se puede partir de cero, sino que hay que saber
cómo actuar mejor, a partir del conocimiento del riesgo
al que se está expuesto, tanto los equipos de intervención
(bomberos, policías, sanitarios, etc.) como la población
cercana. Se debe continuar el proceso de elaboración
y sobre todo implantación de los planes de emergencia
autonómicos y municipales que coordinan la labor de
todos los actuantes y las medidas de protección a la
población en cada tipología de accidente.