


|


| A vueltas con los bomberos voluntarios |
 |
José Luis Martínez
Subinspector del Cos de Bombers
Generalitat de Catalunya
Hoy, que vemos cooperantes en todas las
regiones del planeta devastadas por un tsunami, un terremoto
o una pertinaz sequía, cuando en los Cuerpos de Bomberos
aparecen agrupaciones como Bomberos Unidos o Bomberos Unidos
sin Fronteras, para, igual que en la batalla de Trafalgar, “acudir
allá donde la necesidad lo exigiera”, duele sentir
voces dentro de nuestro colectivo cuestionando la figura de
los bomberos voluntarios.
Cuando he leído el artículo de Pedro Anitua en
esta misma revista, me he sentido obligado a aportar mi opinión
sobre un tema en el que llevo inmerso varias décadas.
Según la corriente de opinión en vigor, yo soy
un bombero profesional. Hace treinta y siete años que
estoy cobrando un salario por mi trabajo y esto determina mi
“profesionalidad“. Esta ocupación me llevó
a formar otros bomberos allá por los años 70 y
a abrir la Escuela de Bomberos de Catalunya en el 83.
En aquel momento ya me encontré con bomberos que no tenían
la contraprestación de una nómina a fin de mes
pero que sus conocimientos y su actitud correspondían
a su condición de bombero. De éstos tenemos en
Catalunya más de dos mil, como en Portugal tienen cuarenta
y cinco mil, doscientos mil en Francia o un millón en
Alemania.
SU CONOCIMIENTO DEL TERRITORIO ES UNA GARANTÍA
Seguramente, de éstos, algunos no merecen la calificación
de bomberos, pero puede ser que otros de los que cobramos cada
mes tendríamos que devolver parte de nuestra nómina
por nuestra “decidida“ entrega al trabajo.
Los que hemos convivido con ellos, compartiendo formación,
uniforme y algunas penalidades operativas, sabemos que en una
intervención su horario de trabajo en un siniestro viene
determinado por la hora de entrada al tajo en que cobran para
vivir, que su conocimiento del territorio en los entornos rurales
es una garantía para los que cobramos, que a veces venimos
de una gran ciudad, y que por convencimiento están defendiendo
su territorio.
NO SON VOLUNTARIOSOS. HABLAMOS DE GENTE FORMADA Y COMPROMETIDA
Hace
unos años, en el congreso de Aself en Pontevedra se presentó
una ponencia sobre los Bomberos Voluntarios. Quedó muy
claro que no hablábamos de “voluntariosos”,
hablábamos de gente formada y comprometida, y así
quedó escrito para los que entren en la página
de Aself.
Seamos serios:
Los bomberos voluntarios son los padres de los ahora llamados
profesionales. La historia, para los detractores de los voluntarios,
les puede demostrar que de doscientos años para aquí
los voluntarios estaban protegiendo nuestras ciudades hasta
que el desarrollo industrial y humano determinó la necesidad
de tener bomberos en “primera salida” y hubo que
empezar a pagarles.
La autoprotección era necesaria en aquellos tiempos,
y es necesaria ahora en núcleos de población a
gran distancia de municipios con bomberos profesionales. Cuando
encuentras parques de voluntarios con 600 ó 700 intervenciones
al año, entre ellas accidentes de carretera, industrias
o viviendas, ¿quién se atreve a dudar de su “profesionalidad“?
Alguien puede pensar que, en estas condiciones, los bomberos
voluntarios son un chollo porque se convierten en mano de obra
buena y barata. Que nadie se engañe:
Necesitan de un parque y unas instalaciones igual que los que
tienen un salario, y que en muchos casos, como pasa en esa Europa
a la que a veces miramos, es el centro social de esas pequeñas
y no tan pequeñas poblaciones. Llevan los mismos vehículos
y equipamiento de intervención. Han de recibir la misma
formación y ésta se da en sábados y domingos,
que es cuando disponen de tiempo libre sacado de las horas de
estar con la familia. Los formadores, habitualmente son profesionales
y los fines de semana se suele cobrar un poco mejor.
Si hay que desprestigiar, desprestigiemos, que algo queda. Digamos
de ellos que no están formados (será problema
de su Servicio), que están en el parque cuando quieren
(no tienen contrato laboral y no cobran por estar) o que utilizan
su estancia de voluntarios como trampolín para pasar
a funcionarios (tienen el mismo derecho que los demás
para hacerlo).
EL CASO DE CATALUNYA
Sobre este último punto, por acuerdo del Consejo de bomberos
voluntarios de Catalunya, que tienen su propio Reglamento, acuerdan
que ningún voluntario podrá ser bonificado en
un concurso de acceso a profesional sin contar antes con una
antigüedad reconocida de tres años, según
determine ese Reglamento. A partir de aquí, primero concursas
y si pasas, ya sumaremos las bonificaciones que correspondan,
como a cualquier otro ciudadano, pero con una ventaja: ya es
bombero antes de entrar, sabe lo que le gusta, quiere dedicarse
a eso, y ahora le pagarán por ello. ¿Habrá
una persona más feliz?
He dicho persona porque muchos de ellos son mujeres, como en
todas partes. Ya no constituye una sorpresa verlas bajar de
una autobomba, al igual que nos acostumbramos hace tiempo a
ver policías o conductoras de autobús.
Algunos de los que ya somos mayores, cuando veíamos el
pecho de nuestros vecinos portugueses o franceses lleno de condecoraciones,
no entendíamos el porqué. Hoy sabemos que es una
forma de reconocer la dedicación de aquellos hombres
a la protección de sus vecinos ya que no había
un reconocimiento económico.
¿De dónde viene ese recelo de algunos sectores
de “profesionales“ al reconocimiento de la labor
de los voluntarios? ¿Les quitan algo?
LOS CAMPOS DE ACTUACIÓN NO ENTRAN EN CONFLICTO
LABORAL
Donde los ayuntamientos tienen bomberos voluntarios hemos de
pensar que es porque no pueden tener bomberos asalariados. Los
campos, pues, no entran en conflicto laboral. Son elementos
complementarios que hemos de saber aprovechar en beneficio del
que nos paga, que es aquel vecino nuestro con sus impuestos.
Entendería que el trato continuado con un grupo de ellos
nos hiciera pensar que no están formados, que su disponibilidad
no es la necesaria, o que están por figurar. A pesar
de esto, sólo podríamos hablar de ese grupo al
que conocemos y la culpa no sería de ellos, sino de la
institución o el Servicio al que pertenecen, que, o no
los seleccionó al entrar o los ha dejado evolucionar
por su cuenta sin un criterio de profesionalidad y coordinación
con otros grupos de su entorno.
Como decía Pedro Anitua, en su artículo “Vuelta
y vuelta: Bomberos Voluntarios” publicado en APTB, yo
también los conozco, he trabajado con ellos, estoy orgulloso
de haber participado en su evolución y en su trabajo
y de que algunos me consideren su amigo. La sociedad, allá
donde hay bomberos voluntarios, les debe un reconocimiento que
pocas veces llega.
Siempre contarán con el mío l |
|
|