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| Entrevista a Luis Rojas Marcos |
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Idoia Santorcuato
Redactora Emergencia 112
Expresamente llegado de Nueva York para
ofrecer una conferencia magistral sobre los efectos del estrés
prostraumático en los Servicios de Emergencias en el
Congreso de la APTB en Cuenca, el prestigioso psiquiatra español,
Luis Rojas Marcos, reservó un tiempo para hablar con
nuestra redactora Idoia Santorcuato.
Emergencia
112: ¿Con cuántos años marchó
a Nueva York?
Luis Rojas Marcos: Emigré
con 24 años, por aquel entonces prácticamente
no había salido de España, aunque sí tenía
espíritu aventurero.
E-112: ¿Cómo se las
apañó en un país diferente y con un idioma
diferente?
L.R.M.: Me compré un libro
que aseguraba que aprendería inglés en un mes,
pero tardé año y medio. (risas)
E-112: ¿Cómo era
usted por aquel entonces?
L.R.M.: Era un joven que estaba
un poco perdido, no sabía bien lo que quería.
E-112: ¿Qué hacía
un joven perdido en una ciudad como Nueva York?
L.R.M.: Mi idea era estudiar psiquiatría
allí, lo cual hice, pero luego fue pasando el tiempo
y me quedé.
E-112: Usted no es un emigrante
al uso.
L.R.M.: Cierto, tengo la suerte
de ser uno de esos emigrantes que pueden ir y volver, antiguamente
no pasaba eso.
E-112: ¿Se considera en
ese aspecto afortunado?
L.R.M.: Sí, tengo la suerte
de poder disfrutar del país en el que nací, y
también del país que me acogió.
E-112: ¿Fue una huída
teniendo en cuenta cómo estaba España en el año
1.968?
L.R.M.: Cuando decidí marchar,
a pesar de los obstáculos normales que tiene cualquier
emigrante, había una parte de mí que se sentía
bien, ya que por aquel entonces en España el ambiente
no era muy bueno, Franco estaba todavía muy activo, además
mi ambiente familiar, social y moral tenía mucha tensión.
Con el paso del tiempo comprendí que también fui
huyendo de las tensiones emocionales que yo sentía.
E-112: ¿Tan mal estaba
usted?
L.R.M.: A mí cualquier persona
que me hable con un cierto razonamiento me convence de lo que
sea. Mi padre que era de derechas me inculcaba sus ideas y mi
hermano que era de izquierdas también me intentaba convencer
de las suyas. Y entre el uno y otro, lo que tenía al
final era dolor de estomago. En aquella época sufría
mucho del estomago, pero nada más llegar a Nueva York
a pesar de estar totalmente perdido nunca me volvió a
doler el estomago. (risas)
E-112:
¿Cómo es el mundo de la psiquiatría?
L.R.M.:Es una ciencia relativamente
nueva en comparación al resto de la medicina, apenas
tiene 100 años, es un poco la hermanastra de la medicina.
Si tú vas a un hospital la parte de psiquiatría
está en la parte vieja del edificio, en el lado olvidado.
El enfermo psiquiátrico ha sido siempre marcado por un
estigma negativo socialmente. La palabra loco, viene de localizar,
de apartar. El cerebro es un órgano muy difícil
de entender, de llegar hasta él. Tan sólo en los
últimos años se ha conseguido disponer de mecanismos
para poder entenderlo, aunque sigue siendo muy complicado.
E-112: ¿Los servicios
de emergencias tienen que tener una preparación especial
ante hechos como los acontecidos el 11-S y el 11-M?
L.R.M.: Sí, sin duda. El
11 de marzo como se demostró, la respuesta de todos los
Servicios de Emergencia fue enormemente eficaz. Creo que las
grandes ciudades están muy preparadas para dar respuesta
ante un gran atentado. Sin duda se aprendió mucho después
del 11-S.
E-112: ¿Aquel 11 de septiembre
marcó un antes y un después?
L.R.M.: Sí. Antes parecía
que estas cosas solo pasaban en las películas. Ahora
en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, y en cualquier
ciudad en Europa hay una preparación que antes no había,
ésa es la preparación técnica, pero también
se está trabajando en la llamada preparación emocional
de la que cada día los Servicios de Emergencia son más
conscientes.
E-112: ¿Se hace uno más
fuerte ante la adversidad?
L.R.M.: La gente piensa que cuantos
más problemas hemos tenido en la vida, más fuertes
somos ante nuevos problemas, y puede ser todo lo contrario.
Un grupo de personas que han sido traumatizadas, son un grupo
de riesgo ante nuevas crisis.
E-112: ¿Los Servicios
de Emergencias son un grupo de riesgo?
L.R.M.: Sí. Por ejemplo,
un bombero que ha visto una situación de trauma o el
profesional de la urgencia que se enfrenta a un trauma tras
otro, cuantos más tenga que presenciar mayor será
la dificultad que muestre para superarlo.
E-112: ¿Qué se
debe hacer en una situación de trauma?
L.R.M.: Ayudarles a que el impacto
que se ha acumulado en la memoria emocional pase a la memoria
verbal; cuando una persona pasa por una situación de
trauma, hay que darle la oportunidad de hablar. Es muy importante
poder expresar con palabras todo lo que esa persona ha podido
sentir en esa situación, es decir, pasarlo a su memoria
verbal.
E-112: Hablar constantemente
de lo mismo, ¿no es contraproducente?
L.R.M.: Efectivamente es así.
Como he dicho antes es importante hablar al principio, porque
en situaciones de crisis nos enfrentamos a emociones como el
sentimiento de amenaza, terror e indefensión que son
enormemente traumáticas. Pero pasado un periodo de tiempo
se debe pasar página.
E-112: ¿Qué debe
de hacer la víctima?
L.R.M.: No soy partidario de la
palabra víctima. En un principio todos somos víctimas
en algunas situaciones, pero cuando uno alarga la identidad
de víctima, esta identidad te mantiene atado al suceso
que te traumatizó y a los verdugos que te agredieron.
E-112: ¿Cómo las
califica usted?
L.R.M.: Prefiero el término
superviviente porque tiene una connotación más
activa. El hecho de haber sobrevivido a una situación
lleva inexorablemente al paso siguiente que es el de luchadores.
E-112: ¿Cuándo
surgió el término estrés postraumático?
L.R.M.: En el año 80. Para
diagnosticar a una persona de estrés postraumático
ha tenido que tener síntomas entre 3 y 6 meses. Se considera
que sufrir toda esa ansiedad, insomnio y tensión durante
unos meses es normal, pero pasado ese período, si los
síntomas persisten debe ser tratada.
E-112:
¿Han cambiado los protocolos de actuación en los
Servicios de Emergencia tras los dos grandes atentados?
L.R.M.: Sí. Hoy día
se da más importancia que antes al aspecto emocional,
al apoyo social a las víctimas.
E-112: ¿Las cosas han
cambiado con respecto a las víctimas?
L.R.M.: Así es. Hasta hace
relativamente poco el hecho de culpar a la víctima era
muy común. Un ejemplo claro era la chica violada, le
decían que la falda era muy corta, o que habría
hecho algo para provocar a su agresor. Hoy en día se
sabe que apoyar a las víctimas es fundamental.
E-112: ¿Cómo vivió
el atentado del 11-M en Madrid?
L.R.M.: Era muy parecido a lo vivido
en Nueva York. Mi hija me llamó desde Madrid, las imágenes
se parecían mucho. Hay aspectos diferentes, en Madrid
hubo más heridos que en Nueva York, pero la hora, el
momento, las víctimas, lo hacían muy parecido,
era gente que iba a trabajar.
E-112: ¿Con qué
ojos ve la vida desde entonces?
L.R.M.: Yo lo veo muy bien, no me
he cambiado las gafas, tengo la misma graduación (risas).
En todas las épocas ha habido tragedias. En mi caso coincidió
con un cambio en mi vida profesional, me fui a la universidad,
y mi vida cambió desde ese punto de vista.
E-112: ¿Qué le
sorprende más del ser humano?
L.R.M.: Su solidaridad. Por cada
uno de esos 19 terroristas en el caso del 11-S, y de los que
perpetraron el atentado el 11 de marzo en Madrid, surgieron
miles de voluntarios. Yo los llamo ángeles anónimos.
La bondad y el altruismo que surgió de aquellas barbaridades
me conmovió.
E-112: ¿Todavía
se emociona cuando recuerda aquel día?
L.R.M.: Hay momentos donde se nota
la emoción, y se mezcla un ambiente de amistad y de cariño
como sucedió en la cena oficial del Congreso, en ese
momento empecé a revivir todo, pero normalmente no me
pasa. Como a la mayoría de las personas en Nueva York
que lo han superado, en mi caso no interfiere en mi vida.
E-112: ¿Hay luz al final
del túnel?
L.R.M.: Sin duda la hay. Como dice
el proverbio chino, mucha gente encuentra la oportunidad en
la crisis.
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