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Vuelta y Vuelta: ¿Héroes o bomberos?
Pedro Anitua

Un compañero y buen amigo, por cierto, me decía hace muchos años cuando estaba en plena discusión laboral con los representantes de los bomberos de su Servicio, “¿Pero cómo voy a negociar con ellos, si son héroes, y yo no sé hablar con héroes?”.

No le faltaba razón.

No son pocas las veces en las que ante determinadas situaciones laborales conflictivas aparece la frase “… es que nosotros nos jugamos la vida...”. Frase que desafortunadamente lleva aparejada en ocasiones, no siempre contadas, la búsqueda de determinadas “consecuciones” más allá de lo razonable, laboralmente hablando.
Pero sin embargo es difícil, si no imposible, rechazar el argumento, porque es real como la vida misma. “Se la juegan”. Éste es un hecho incontestable.

En discusiones con gente ajena al Servicio, me han dicho algunas veces, “no será para tanto..., ¿cuántas veces se juegan la vida?”. Yo les suelo contestar siempre que “con que la pierdan una vez vale, que no necesitan perderla todos los días varias veces; porque se trata de perder la vida, no de perder el reloj”. Porque es cierto que la mayoría de los servicios que se hacen no entrañan un riesgo elevado, pero no es menos cierto que siempre hay algún servicio en el que algún bombero se la juega. Porque se la juegan de verdad y a veces algunos la pierden.

Sí, ya lo sé, no me lo digas..., otra vez el argumento de que para eso nos pagan…
Que no, que no es cierto, que a nadie le pagan por ser víctima de ningún siniestro, que una cosa es asumir ciertos riesgos para resolver una situación urgente y otra no volver nunca más a casa.

Hay una frase que me gusta, y aquellos que trabajan o han trabajado conmigo me la han oído decir muchas veces. “La principal función de un responsable de bomberos es conseguir que todos los que han salido a la llamada vuelvan, evidentemente después de haber hecho el mejor trabajo posible”. Para eso están la organización, la formación y los medios, además de mucho, pero que mucho, sentido común y experiencia en los siniestros, y poca, muy poca demagogia a la hora de estudiar y analizar, con espíritu de mejora, los fallos en las intervenciones.

Y las historias de momentos difíciles no son algo extraño que sucede una vez en la vida de un bombero, porque la frecuencia con la que se producen es cada vez mayor y ello debe hacernos reflexionar a todos. Y cuando digo todos, quiero decir “todos”.

Hace poco, más bien muy poco, en un incendio que tuve en el sótano de un garaje, uno de los bomberos que “fue”, estuvo a punto de no volver. Su excelente reacción, y la también serena e impecable profesionalidad de su compañero hicieron que ese momento, en el que la moneda de la fortuna iba a caer del lado de la cruz, cayera en el de la cara cuando parecía inevitable que el resultado fuera otro. Y cuando estás ahí y lo ves, no te lo cuentan en una mesa, lo ves, vuelves a recordar la frase… y vuelves a pensar que eso que, a algunos les parece rutinario, no lo es.

Sí que es verdad que más tarde, también piensas en aquel que cuando vayas a sentarte en la mesa de “negociación” dirá la frase de que “se juegan la vida…” en el momento más inoportuno, y te enfadarás un poco porque la petición a veces nada tiene que ver con mejorar la seguridad del trabajo. ¿Por qué no se utiliza nunca el argumento para pedir que se hagan más horas de prácticas y maniobras en el horario laboral de la guardia?

Sin embargo, es verdad, se la juegan. Por ello y retomando el título, yo al menos lo tengo claro. En mi opinión, aquellos y aquellas que van debajo del casco no son héroes, son BOMBEROS, pero con mayúscula y con negrita, y siempre han tenido, tienen y tendrán toda mi consideración y respeto, por encima de las discrepancias que puedan aparecer en algunos temas concretos.

Creo sinceramente que el reconocimiento social es merecido. Pero también creo firmemente que, en este complicado oficio, no siempre que se alude a la vida de los bomberos se está pidiendo más esfuerzo de “todos” para mejorar su eficacia, su calidad y su seguridad en el trabajo.

Menos héroes y más BOMBEROS... ¡Por favor!

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