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Vuelta y Vuelta: Bomberos Voluntarios
Pedro Anitua

Estoy leyendo últimamente en algunos foros, también en el de la APTB, cosas sobre los bomberos voluntarios que me están dejando perplejo y por qué no decirlo, en algunos casos hasta indignado. Comentarios despreciativos desde algunos supuestos “profesionales” hacia un grupo de hombres y mujeres “bomberos” que a mí particularmente me merecen, no sólo mi respeto y consideración, sino especialmente mi personal admiración.

No termino de entender la relación que algunos establecen entre cobrar un salario y considerarse un “profesional”, y a continuación deducir de ello, que el que no cobra no es apto para poder desarrollar este trabajo y si lo ejerce lo hará siempre fatal. Porque no debemos olvidar que ser un verdadero profesional no es “estar en nómina”, sino “desempeñar con relevante capacidad o aplicación un oficio o una profesión”.

Puedo entender, y compartir, que determinadas situaciones de riesgo deban cubrirse con personal contratado específico para ello, en mi opinión además funcionario. Hay circunstancias, especialmente si el volumen de trabajo es alto, la necesidad de presencia de guardia continuada, el tipo de intervenciones, la actividad en general, etc., que así lo precisan. Pero no puedo entender los comentarios que se hacen en los que se pone, como ejemplo de voluntarios, que “...van a pasarlo bien disfrazados de bombero...” y otros del estilo.

Creo, por un lado, que no pueden pedir respeto quienes no son capaces de respetar a los demás realizando ese tipo de comentarios generalistas, a mi juicio impresentables, y creo por otro, que no podemos estar callados aquellos que hemos trabajado, ¡y cómo!, con bomberos voluntarios, salarialmente sí, pero “profesionales en el trabajo de los pies a la cabeza”.

Sí, ya sé que estoy perdiendo el buen rollo y que la cosa se está poniendo chunga, pero en algún caso tenía que ser, y éste creo que no es para menos. Me parece que aquellos y aquellas que son capaces de dar a la sociedad su esfuerzo, su tiempo, su ilusión, su todo, deben recibir de ella, y especialmente de aquellos que nos dedicamos laboralmente al tema, un mayor reconocimiento y consideración.

Por supuesto siempre será conveniente tener muchos y buenos, cuantos más mejor, bomberos funcionarios. Pero lo mismo ha de decirse respecto de los bomberos voluntarios que han sido, y lo seguirán siendo en muchos lugares, la única primera respuesta posible de la sociedad ante las emergencias.

Es curioso cómo en la Europa en la que queremos estar: Francia, Alemania, Austria, etc. el bombero voluntario es un auténtico personaje al que continuamente se le tiene presente y homenajea, y sin embargo aquí algunos se esfuerzan en denigrarlos continuamente para acabar con ellos. ¿Por qué no vale aquí lo que se ha visto que funciona, y muy bien, en otros sitios? ¿Por qué sólo se pone a Europa como modelo cuando coincide con nuestras ideas y miramos para otro lado en aquello que no nos conviene sin tan siquiera estudiarlo? ¿Por qué no se acuerda aquel de “un bombero por cada mil como en Europa”, que en esa Europa, de cada mil bomberos alrededor de setecientos son voluntarios?

Sí, ya sé que en esta zona hay uno que tal y en la otra otro que cual. Es lo de siempre, conozco a uno que es un cara y ya para mí son todos. ¡Pues no! Todos conocemos a alguien que no funciona en todas las actividades de la vida, pero en el caso que nos ocupa, el porcentaje de excelentes bomberos voluntarios que conozco ¡y son unos cuantos! es tan alto, que dudo que los de los “comentarios” puedan conocer ni un diez por ciento en sentido contrario.

Creo sinceramente que el debate, para aquellos que lo enfocan como un enfrentamiento entre voluntarios y profesionales, está equivocado. El debate debe de centrarse en la forma de prestar el servicio y en la forma en la que el ciudadano debe recibir esta prestación. Esto es, la definición de las áreas de trabajo de cada uno, el equipamiento del voluntario, su formación, su preparación física y técnica, su compromiso con el trabajo, la sostenibilidad y rentabilidad social del sistema, etc.
Por supuesto que tampoco debe valer con inscribirse en una lista para ser bombero voluntario. El trabajo pasa porque la respuesta que demos sea técnicamente adecuada con independencia de la relación laboral del que está debajo del casco. Y esto, muchos voluntarios lo cumplen. Aunque también habrá que decirle a algún voluntario que esto es algo muy serio e importante y que por lo tanto deberá tomarlo como tal o dejarlo. Para pasar el rato hay otras actividades.

Esforcémonos todos porque nuestros voluntarios tengan formación y equipos adecuados y dejémonos de batallas socio-laboral-político-culturales que no llevan a ninguna parte. Y si alguno ve en los voluntarios una posible amenaza a su puesto de trabajo quizás sea porque no está demostrando suficiente profesionalidad en el desempeño del suyo, porque de otra manera no lo entiendo; ya aquí no sobra nadie.
Todos deben tener cabida siempre que se haga de forma rigurosa y seria.

No me lo han contado; he trabajado con ellos y ellas, y sé lo que son capaces de hacer, y por ello los voluntarios siempre estarán en mi recuerdo y siempre les estaré agradecido por el esfuerzo, dedicación y “profesionalidad” que me han demostrado.

“Gracias bomberos voluntarios”

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