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Entrevista a Juan Redondo


La mirada de Juan Redondo, además de enigmática, permite casi perderte en un sin fin de instantes llenos de experiencias, de imágenes que su retina no perderá jamás, pero es también la mirada tranquila de quien lleva muchos kilómetros en la mochila de su vida.

Madrid es la capital de España, con una superficie de 607,01 Km2, su población asciende a 2.980.000 habitantes y su Cuerpo de Bomberos está constituido por 1.550 personas, con 12 parques de bomberos distribuidos por toda la ciudad.

Emergencia 112: ¿Son suficientes los 12 parques de bomberos con los que cuenta Madrid para cubrir las necesidades de los ciudadanos?
Juan Redondo: En principio son suficientes, lo que ocurre es que se está produciendo un fortísimo desarrollo con la creación de los nuevos PAUS (Plan de Actuación Urbana), por lo que ya tenemos prevista la reserva de terreno para la ampliación del número de parques. El decimotercero sería en Barajas, en el pueblo; ahí es donde teóricamente ubicaríamos vehículos específicos para atender el gran aeropuerto que se inaugurará el próximo año. Ahora está parada la construcción del parque por un problema de inversiones, pero tenemos el proyecto y el terreno.
También hemos reservado terreno para los nuevos PAUS, en Sanchinarro, Carabanchel y las Tablas. Desde la jefatura de bomberos nos estamos anticipando antes de que esos barrios se queden sin terreno para construir los parques.

E-112: ¿Existe algún otro problema añadido al de los terrenos?
J. R.: Sí, hay un problema que nos entorpece esta expansión: Son precisamente los problemas sociolaborales.
Antes, para abrir un parque, haciendo una media de 75 guardias anuales cada bombero, con 90 personas se tenía capacidad para cubrirlo sin problemas, pero ahora al ir reduciendo el número de guardias por bombero, para cada puesto de trabajo se necesitan más bomberos y eso, es lo que en el futuro pueda poner en peligro esta expansión.

E-112: ¿En qué puede influir directamente este fracaso de producirse?
J. R.: Nosotros hemos querido llevar los parques de bomberos cerca de los ciudadanos, para que la respuesta sea lo más rápida posible. Si tenemos un parque alrededor de una vía rápida en un centro estratégico, la respuesta será de 4 a 6 minutos, y ésa es la clave de todos los éxitos que se puedan tener en este oficio, anticiparnos al desarrollo del fuego.

E-112: ¿El objetivo es reducir los tiempos de respuesta?
J. R.: Bajar los tiempos de respuesta es muy difícil porque en Madrid tenemos un hándicap que es el tráfico. Luchamos por no relajarnos, un bombero tiene que estar siempre preparado, para que la respuesta cuando suenan los timbres sea automática. En Madrid se descansa vestido, para que cuando suenan los timbres, sea solo cuestión de calzarse las botas, bajar por la cucaña y montarse en el coche.
Queremos recortar tiempo entre el ciudadano que requiere nuestro servicio, el telefonista y la salida de los coches.
Estamos estudiando dar las llamadas directamente desde la Central y eliminar el tiempo del intermediario, por eso hemos puesto cámaras en las cocheras, para que cuando estemos dando la salida se disparen las cámaras y sepamos que están saliendo los coches y con el fin de tranquilizar al ciudadano que ha requerido nuestro servicio.

E-112: ¿Los conflictos que están viviendo actualmente podrían perjudicar a los ciudadanos?
J. R.:
Tengo que decir, que la gran mayoría de los bomberos, a pesar de los conflictos que estamos viviendo, cuando suenan los timbres están respondiendo perfectamente. Tiemblo al pensar que alguna vez pongan en tela de juicio eso, porque es la esencia del bombero. Sería para mí una irresponsabilidad muy grande dudar que el derecho de la seguridad del ciudadano está por debajo de nuestros derechos socio-laborales.

E-112: ¿Madrid cuenta con el Servicio de Bomberos más grande de España?
J. R.: A nivel local sí, somos 1.550 personas. En este momento, tenemos en marcha oposiciones de promoción interna a las tres categorías, suboficial, sargento y jefe de grupo (antiguo cabo). Además tenemos pedidas 75 plazas para bombero y 30 para conductor especialista.

E-112: ¿Podemos decir que es el mejor Servicio de Bomberos?
J. R.: No puedo decir que seamos el mejor Servicio. Si hay algo de lo que huimos en Madrid es de ser arrogantes o prepotentes. En ese sentido, nosotros somos bomberos como cualquier otro Servicio de cualquier otra ciudad.

E-112: ¿Bomberos de Madrid es el referente en funcionamiento y tecnología de España?
J. R.: Tengo la percepción de que ya estamos a nivel muy similar con otras ciudades. Es cierto que Madrid tiene muchos más medios, y hemos tenido unos presupuestos generosos para poder disponer del mejor equipamiento, además de unos protocolos y maniobras muy contrastados en nuestra larga experiencia.

E-112: ¿Tienen un alto nivel de salidas?
J. R.: Al ser Madrid la capital de España y por tener unos problemas tan específicos fruto de tanta actividad, es verdad que nos vemos involucrados a una cantidad muy elevada de intervenciones. Nosotros salimos 25.000 veces al año y eso es muchísimo. Esto hace que probablemente el bombero de Madrid acumule esa experiencia necesaria en el oficio en un corto periodo de tiempo, que en otros lugares se alarga más, porque afortunadamente no tienen un índice de siniestralidad tan elevado.

E-112: ¿Las intervenciones en accidentes de tráfico se están convirtiendo en las salidas estrella?
J. R.: En Madrid tenemos garantizadas 500 intervenciones con una media de 150 muertos al año. La excarcelación es una maniobra muy trabajada, llevado el rescate y la atención sanitaria (SAMUR), hasta el último detalle.
Hay una cosa clara, desgraciadamente las estadísticas se van cumpliendo, y aunque se pueda reducir un 10%, y eso se consideraría un gran éxito, a efectos de preparación nos da igual, porque las cifras no cambian nada nuestra intervención y preparación.

E-112: ¿Cuántos avisos se reciben en la central de comunicaciones de media al día?
J. R.: Hay que diferenciar entre el aviso y el siniestro, porque cada siniestro puede concentrar varias llamadas y a veces un gran siniestro es una sola llamada, además hay ocasiones en que un incidente nimio son muchas llamadas. Pero la media está entre las 100 y 150 intervenciones en el punto más alto como es la época estival, con excepciones como algún fenómeno meteorológico riguroso (vientos y lluvias), en el cual hemos llegado a tener hasta 300 intervenciones diarias. Y el punto más bajo como es el que vivimos en estos momentos, se mantiene una horquilla de llamadas de 50 / 70 salidas diarias.

E-112: ¿Para qué siniestros son habitualmente requeridos?
J. R.: Hay de todo, desde fuegos, daños por agua, daños en la construcción, accidentes, incidentes, diversos rescates. Nosotros nos vamos adaptando a lo que requiere Madrid.

E-112: ¿Qué cabría destacar en esas intervenciones?
J. R.: Últimamente han adquirido mucha notoriedad la apertura de puertas con personas fallecidas o con personas que están enfermas, sobre todo, por la gran cantidad de personas mayores que viven solas.

E-112: ¿Son habituales las salidas espectaculares?
J. R.: Madrid siempre tiene anualmente esas 50 salidas espectaculares que son las que le dan esa importancia a nuestro Servicio, como por ejemplo, últimamente, los dos fuegos en subestaciones de Unión FENOSA, el de la nave de pirotecnia con dos fallecidos, o el de un edificio de viviendas en la c/. Julio Palacios en el que se quemaron total o parcialmente 44 viviendas. Madrid siempre da motivo para hacer una salida que sea relevante y que permite decir que "en Madrid todo es posible", y por estas razones siempre tenemos que estar preparados.

E-112: ¿Las televisiones aumentan esa cobertura?
J. R.: Sí. Evidentemente esta ciudad tiene la posibilidad que el fenómeno de la comunicación muchas veces se realiza al mismo tiempo que los bomberos actúan durante un siniestro.

E-112: ¿Cuál es su estructura de mandos?
J. R.: Tenemos una jefatura compuesta por una subdirección general, dos inspectores, subinspectores, jefes de unidad u oficiales en la escala técnica. Lo componemos aproximadamente 30 hombres, desde los más jóvenes hasta los más veteranos.
A nivel de bomberos tenemos la estructura de mandos conformada por suboficiales, sargentos, jefes de grupo, bombero especialista y bombero; aunque esta última categoría está en vías de extinción, en el momento que se ingrese en el servicio como bombero especialista.

E-112: ¿Cuál es la misión de los oficiales?
J. R.: La función fundamental y la que todos se resisten a abandonar, es la de Jefe de guardia. Cuando se entra aquí lo que da sentido a tu profesión es salir a siniestro y aunque parezca una contradicción, no hay cosa que más felices nos haga a los jefes, igual que a los bomberos que salir a los siniestros. Como decimos aquí, el coche rojo te da la vida y la verdad es que cuando lo dejas lo sientes, aunque sepamos que vamos a hacer una labor importante, como es la prevención o la investigación, etc. En fin, es algo diferente.

E-112: ¿Y qué me dice de la gestión diaria?
J. R.: Nadie mejor que un Oficial de bomberos, que conoce los problemas "in situ", que está metido o involucrado o encadenado en el funcionamiento del servicio. Es la persona idónea para conocer qué es lo que necesitamos y cómo tenemos que gestionarlo. Eso choca con tendencias que hay en muchos ayuntamientos de tratar de burocratizar o "profesionalizar", dicha gestión. En mi opinión no se debe separar la gestión, de salir a siniestro.
Pienso que tanto a la hora de manejar las condiciones económicas, o las condiciones socio-laborales, gestión de equipamiento, el Oficial o el Jefe conoce mejor que nadie las necesidades del servicio.

E-112: Cuando llegan los políticos, ¿sería bueno que se dejaran asesorar por quien realmente tiene la experiencia?
J. R.: Sí, pienso que el político razonable es aquel que sabe captar, y rodearse de gente de confianza. Creo que es bueno con la importancia que tiene la seguridad en los tiempos que corren, que el político sepa rodearse de gente profesional, que tenga esa especial mezcla de experiencia y sentido común, tan necesaria para este oficio.

E-112: ¿Cuál es la zona de Madrid más complicada para una intervención?
J. R.: La zona centro, es realmente conflictiva porque existen algunos ciudadanos que no son precisamente cívicos y aparcan en cualquier sitio, y por eso la accesibilidad de los coches está en tela de juicio. Nosotros estamos a favor de poner los bolardos en las aceras porque es el remedio menos malo y la garantía de que podamos pasar con nuestros vehículos.

E-112: ¿Cuáles son las claves de una intervención?
J. R.: En primer lugar una buena gestión de la llamada. Cuando un ciudadano llama al 080, nosotros estamos mecanizando todos los datos en el ordenador, nos da el sector, el parque más cercano y nos propone los medios. Si por ejemplo es un fuego en un piso, sabemos que tenemos asignados bomba y escala, y ahí también sabemos que son 8 hombres en la bomba y 3 hombres en la escala, suficientes en principio para un fuego normal de piso.

E-112: ¿Es importante la investigación de las causas de los siniestros?
J. R.: Sí. Se ha creado el departamento de investigación y desarrollo. Para todos los grandes siniestros tenemos un protocolo para la investigación y estamos pendientes de que se cubran las nuevas plazas creadas para hacer una investigación sistematizada y organizada.

E-112: Se está poniendo en algunos Servicios en tela de juicio la figura del Oficial técnico. ¿Hay reivindicaciones sindicales para que esa figura desaparezca?
J. R.: En Madrid aún no ha ocurrido, aunque sí hay personas, incluso algún sindicato que propone relegarnos a los Jefes de Bomberos como meros elementos de consulta. No hay ningún cuerpo de bomberos de cualquier país avanzado que no tenga unos responsables con formación, experiencia y que sepan asumir la responsabilidad para vislumbrar o adivinar qué es lo más necesario para cada siniestro.

E-112: Cuando Juan Redondo mira por su ventana y ve Madrid, ¿en qué piensa?
J. R.: Uno de los pensamientos que me invade algunas veces, comparando con otros servicios, es que ya llevo mucho tiempo con tareas de responsabilidad, aunque también me revelo: porque sé que tengo todavía algunas ideas que intentar llevar a cabo.
También a veces echo la vista atrás y pienso: que cuando ingresé en el servicio, lo hice con una ilusión tremenda que sigo manteniendo, aunque evidentemente hay cicatrices que con el paso del tiempo van pesando.
Puedo asegurar con satisfacción que he estado siempre pendiente en todos estos años, más de 20, las 24 horas del teléfono, salvo las vacaciones. Cuando he sido requerido siempre he estado ahí.
Sé que me tomo las cosas muy a pecho, que me sigo sintiendo bombero a pesar del trabajo de despacho, y que cuando deje de montar en los coches rojos lo voy a sentir muchísimo.
Siempre he sido leal a mis jefes y a mis compañeros, al menos, ésa es la percepción que yo tengo, pero no es menos cierto que siempre se es benevolente con uno mismo y a lo mejor he tenido más errores o más aspectos negativos de lo que pienso, no creo que yo tenga la razón absoluta.

E-112: No hablar del 11M es imposible. ¿Cómo recuerda aquellas horas desde la perspectiva que da el tiempo?
J. R.: La verdad es que salió bien, por la sencilla razón de que se pusieron en marcha los protocolos normales de actuación y fuimos ubicando, según nos llegaban las llamadas en los cuatro siniestros, bomberos suficientes para trabajar.
Se hizo de una manera muy rápida, la sensación de incredulidad de los primeros instantes desapareció con rapidez, pronto fuimos conscientes de que estábamos viviendo un siniestro histórico. Todo el mundo se volcó, hicimos lo que teníamos que hacer, y funcionamos coordinados con el resto de servicios.

E-112: ¿Fue un siniestro complicado como parecía visto desde fuera?
J. R.: No fue un siniestro difícil a nivel técnico. Rescatar a los heridos era lo más importante; luego rescatar los muertos, y ponerlos a manos del juez. Se sacó a mucha gente herida, tantos, que ni los pudimos contabilizar. Quizás la mayor dificultad fue psíquica, porque levantar una chapa, como vi en la estación del Pozo, y encontrarme con 16 personas en asientos de cuatro totalmente destrozadas, es muy fuerte psíquicamente. Fueron dos horas tremendas y eso quedará en la historia del Cuerpo de Bomberos de Madrid.

E-112: ¿Recuerda algún siniestro en especial?
J. R.: A mi promoción la dejó muy tocada el siniestro de los almacenes Arias. Murieron 10 compañeros. Dos oficiales, un cabo y siete bomberos. El edificio se colapsó y el derrumbe les cogió en el interior. Fue realmente duro rescatar a diez compañeros de entre los escombros. Aquel siniestro marcó unas pautas a la hora de trabajar y se extrajeron muchas enseñanzas.
Han pasado 17 años, aún tengo en este despacho la fotografía con dos de mis compañeros que murieron en aquel siniestro, aquello sí me impactó. Levantar el vuelo fue difícil. Aquel fue el final trágico de un ciclo. Después de aquello hubo una mejora del Servicio a todos los niveles.

E-112: ¿Le ha producido satisfacción el escribir el libro "Memorias de un bombero"?
J. R.: Sí, fíjate lo que te digo, es una de las cosas que yo tengo en mi haber. En él conté muchas cosas que me habían contado y cosas que he vivido, y las cosas hay que escribirlas para luego recordarlas en su verdadero contexto. Escribir un libro es muy difícil para los que somos de ciencias; porque es sobre todo un libro de sentimientos. No creo que se repita de nuevo, salvo que sea para contar "Todo lo que quise decir y no me atreví a hacerlo" (risas).

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