| ¿NECESITAMOS OTRO EFECTO
2000? |
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Juan
Beltrán del Pino
Médico
Coordinador Multisectoral 1-1-2 Canarias
Mario Beltrán del Pino
Diplomado Universitario en
Enfermería
Responsable Sala Operativa 1-1-2 Las Palmas
El denominado Efecto 2000 ha sido el
paradigma de los errores informáticos conocidos hasta
la fecha. En su inicio, fue un error permitido por la necesidad
de disminución de costes en los programas y dispositivos
informáticos. El modo de almacenar las fechas fue el
origen del caos.
La gravedad potencial del Efecto 2000 se magnificaba por su
simultaneidad mundial. Se crearon Sistemas Nacionales de Conducción
de Crisis para prevenir y resolver las posibles contingencias
negativas en los servicios esenciales y en los servicios de
seguridad y emergencias.
En estos servicios de especial relevancia, Protección
Civil procedió a identificar, inventariar, auditar,
probar y certificar la conformidad de los equipos libres de
Efecto 2000. Sus responsables fueron requeridos para elaborar
un Plan de Contingencia individualizado, coordinado y supervisado.
La activación y el seguimiento de los Planes de Contingencias
se realizó en diferentes organismos oficiales, como
los Centros 1-1-2, las Delegaciones de Protección Civil
en sus distintos ámbitos, hasta llegar al Ministerio
del Interior y Presidencia del Gobierno. No se produjeron
incidencias relevantes.
Superado el gran reto del Efecto 2000, la mayoría de
los Planes de Contingencia han quedado desfasados o, al menos,
no interconectados para garantizar la coordinación
ante un evento negativo de especial intensidad.
El Efecto 2000 produjo una respuesta puntual, perdiéndose
la oportunidad de unificar criterios de desarrollo y herramientas
comunes para todos los servicios de especial relevancia, como
los servicios de seguridad y emergencias. ¿Podemos
reconducir esta dinámica, o necesitamos otro Efecto
2000?
DESARROLLO TECNOLÓGICO
En su afán de progreso continuo, desde siempre, el
ser humano ha buscado disminuir su carga de trabajo, ya sea
físico o mental, objetivo que se engloba en el concepto
actual de “calidad de vida”.
El desarrollo tecnológico ha tenido distintos cambios
de velocidad condicionados por necesidades mayores, en especial
las derivadas de los conflictos bélicos.
La primera revolución industrial aportó tecnología
que asignaba al usuario un rol pasivo. Desde esta perspectiva,
su aceptación ha sido global. En la actualidad, no
se concibe un hogar “normal” sin nevera, lavadora,
televisor y teléfono, entres otros adelantos.
En las últimas décadas, el hombre se ha atrevido
a interactuar con la tecnología, desarrollando productos
configurables según las preferencias de cada usuario.
Es el inicio de la segunda revolución tecnológica.
Conceptos como inteligencia artificial son consecuencia directa
de la apertura de puertas al emergente mundo de la informática.
Esta
continua innovación evoluciona de forma tan rápida
que el mercado cataloga como obsoletos equipamientos que no
han llegado a su teórica vida media útil. La
carrera de I+D+i abre tal abanico de líneas de investigación,
que aparecen sistemas de difícil compatibilidad. Errores
permisibles en el inicio pueden tener catastróficas
consecuencias con el devenir del tiempo. El paradigma de los
errores informáticos es el Efecto 2000.
EL ERROR PERMITIDO Y SUS POSIBLES CONSECUENCIAS
El Efecto 2000 es un error producto de dos problemas principales:
1. El problema de las aplicaciones (software). Los sistemas
fueron diseñados para ahorrar memoria, recurso extremadamente
caro en esa época. Almacenando las fechas en formato
de dos dígitos, dd/mm/aa, se ahorraba un 25% en los
cálculos basados en este campo. Al llegar el año
2000 se realizarían cálculos incorrectos, ya
que el dispositivo lo interpretaría como año
1900, es decir 01/01/00.
2. El problema de los dispositivos (hardware). Los ordenadores
tienen un temporizador alimentado con una batería,
llamado reloj en tiempo real. El ahorrar recursos también
llevó a adoptar el reloj en formato dd/mm/aa, con las
consecuencias ya citadas.
La potencial gravedad del Efecto 2000 se debía a su
magnitud y simultaneidad, era un problema de la “aldea
global”.
El Efecto 2000 ponía en riesgo los servicios esenciales
como la distribución de agua potable, las fuentes de
energía, las comunicaciones en todas sus modalidades,
aéreas, terrestres y marítimas, las telecomunicaciones
de voz y datos, en todas sus formas, desde las espaciales
(satélites), a los sistemas aéreos (radio),
o terrestres (fibra óptica y cables).
Los sistemas públicos de seguridad y emergencias se
verían afectados de forma directa por contingencias
en sus sistemas, herramientas y recursos con apoyo electrónico,
y de forma indirecta a consecuencia de posibles sobrecargas
de actividad por los riesgos derivados de las fechas navideñas
y la posibilidad especial de alteraciones de orden público
como saqueos, vandalismo, etc.
LA RESPUESTA EN EQUIPAMIENTO
La fase de alerta de los fabricantes comenzó un lustro
antes, fruto de una buena estrategia comercial. Microsoft
anunció en 1997 que el 80% de los sistemas se verían
afectados por el Efecto 2000. Las opiniones apocalípticas
se extendieron y los organismos oficiales se mentalizaron
y reaccionaron, el tiempo se acababa.
La ley de Murphy reza que “si algo puede salir mal,
saldrá mal”. Y entre sus derivaciones destacan
como probables en el Efecto 2000 las siguientes:
• Nada es tan fácil como parece.
• Todo lleva más tiempo del que usted piensa.
• Cualquier solución entraña nuevos problemas.
La alargada sombra de la teoría del caos, más
conocida como efecto mariposa, podía sumir al sistema
en la oscuridad.
“El
efecto mariposa es la amplificación de errores que
pueden aparecer en un sistema complejo. El comportamiento
errático de las variables definen al sistema como caótico,
llevando las predicciones más allá de lo conocido,
abriendo todo el horizonte de sucesos”.
Muchas empresas optaron por la renovación total de
sus sistemas, equipamientos y recursos tecnológicos.
La Presidenta de la Comisión Nacional para el Efecto
2000, estimó que el coste de adaptación en España
superó el billón de pesetas.
EL PAPEL DE PROTECCIÓN CIVIL
En los países desarrollados, la acción gubernamental
derivada del Efecto 2000, se concentró en los Sistemas
Nacionales de Conducción de Crisis, centralizando su
coordinación en los Ministerios del Interior, o equivalentes.
Con carácter general se plantearon cuatro acciones
fundamentales:
1. Identificación de los sectores vitales y de los
servicios esenciales, con independencia de si los opera un
organismo público o privado.
2. Creación en los Departamentos Ministeriales de los
Comités de Contingencias “Efecto 2000”.
3. Identificación, inventario, adaptación o
sustitución de los sistemas informáticos que
soportan esos servicios. Certificación de conformidad,
realización de auditorias y pruebas.
4. Elaboración de Planes de Contin-
gencia.
A efectos prácticos, se realizó un ejercicio
útil de lo que podría ocurrir:
• Fallos en el suministro eléctrico:
carencia de alumbrado público, bloqueo de ascensores,
falta de suministro de carburantes, fallo en los sistemas
de acceso, problemas de orden público, etc.
• Saturación o caída de los accesos
telefónicos a los servicios de emergencias,
con repercusión en el sector sanitario, sector de salvamento
y rescate y sector de seguridad. Fallo de los sistemas especiales
vía satélite como Salvamento Marítimo,
seguimiento de recursos móviles mediante GPS, etc.
• Dificultades de coordinación entre
los servicios de emergencia, con repercusión interna
(un solo sector) y/o externa (multisectorial), y, a su vez,
fallos de conexión de todos los servicios con los de
Protección Civil.
• Dificultades específicas de los equipamientos
sanitarios: fallo de los servicios centrales como
urgencias, radiología, área quirúrgica,
cuidados intensivos, servicios de laboratorios, etc.
• Dificultades en centros de control:
tráfico aéreo, tráfico ferroviario, tráfico
marítimo, sistemas de meteorología, etc.
Fruto de los análisis y previsiones, el Consejo de
Ministros promulgó un Real Decreto por el que se creó
La Oficina de Transición para el Efecto 2000 y se desarrolló
el “Plan Marco Nacional de Contingencias Efecto 2000”,
cuyo texto está disponible en www.proteccioncivil.org.
RESPUESTA ESPECÍFICA DE LOS SISTEMAS 1-1-2
La Unión Europea con su Decisión 396/1991 creó
el Teléfono Único de Urgencias Europeo 1-1-2,
dando a cada estado miembro libertad para implantar la plataforma
tecnológica y el sistema de gestión de llamadas
que mejor se adaptase a sus características peculiares.
El Real Decreto 903/1997 del Ministerio de Fomento trasladaba
la obligación de implantar el Teléfono Único
de Urgencias Europeo 1-1-2 a cada Comunidad Autónoma,
dejando también a criterio de cada una el sistema de
gestión de llamadas.
Los Centros de Coordinación 1-1-2 se crearon poco antes
del Efecto 2000, quedando libres de sus contingencias, al
menos en lo referente a los dispositivos de recepción
de alertas y a las aplicaciones de gestión de datos.
Estos centros de coordinación se apoyaron en infraestructuras
de radiocomunicaciones y telefonía que sí estaban
expuestas a contingencias por el Efecto 2000. La posición
de liderazgo del teléfono 1-1-2 en la recepción
de alertas, motivado por la masiva implantación de
la telefonía móvil, confería a sus Centros
el máximo rango como objetivo logístico de especial
seguimiento. Fueron numerosas las auditorías y pruebas
encaminadas a lograr su certificación “libre
del Efecto 2000”.
Basándose en su plataforma tecnológica, la mayoría
de las Comunidades Autónomas implantaron su Centro
de Coordinación Operativa del Plan de Contingencias
“Efecto 2000” en las instalaciones del Centro
Coordinador 1-1-2 de su ámbito competencial.
El sistema de entrada de alertas era un punto conflictivo,
pues dependía de los distintos operadores de telefonía.
El sistema de activación de recursos sí era
directo y redundante por telefonía fija y telefonía
móvil, por sistema de localizadores (buscapersonas
o beepers), por trunking analógico, por radio convencional
y, para algunos recursos muy específicos, por telefonía
vía satélite.
LA REALIDAD ACTUAL
El Efecto 2000 requirió una excepcional implicación
de todos los servicios esenciales y, muy en especial, de los
servicios de seguridad y emergencias. Fue una magnífica
oportunidad para unificar criterios de actuación, desde
la recepción de datos de la alerta, hasta la activación
y seguimiento de recursos y la finalización de incidentes.
Se plantearon múltiples incidencias hipotéticas,
para confeccionar un Plan de Con-
tingencias, sometido a múltiples auditorías
y pruebas.
El Efecto 2000 constituyó un gran reto para todas las
entidades, públicas y privadas, y, de forma muy significativa,
para las prestatarias de servicios esenciales para la comunidad.
Requirió una importante inversión económica,
sin dar lugar a excusas, ni a demoras. Todo el sistema fue
chequeado en su totalidad y sometido a una prueba real el
31 de diciembre de 1999 a las 23 horas 59 minutos y 59 segundos,
sin que se detectasen incidencias relevantes.
El
tiempo ha vuelto a colocar las cosas en su sitio. La labor
de equipo que requirió el Efecto 2000 ha quedado como
anecdótica y circunstancial. El sistema de seguridad
y emergencias se ha vuelto a fragmentar.
Con su liderazgo ante el Efecto 2000, el Gobierno de España
demostró que la Administración tiene herramientas
suficientes para unificar criterios de actuación, delimitar
competencias, articular mecanismos de control de calidad y
planificar políticas de mejoría de los sistemas
de emergencias.
Hasta ahora, sólo hemos visto medidas a corto plazo,
respuestas puntuales y aisladas, sin planificación
de futuro. Sirva como ejemplo la reciente creación
de la Unidad Militar de Emergencias.
No quiero finalizar sin hacer una breve recapitulación
sobre algunos puntos de interés, que bien podrían
ser el inicio de un serio debate: ¿Hacia dónde
van los sistemas de seguridad y emergencias?
1. El Teléfono Único de Urgencias Europeo 1-1-2
se ha consolidado como la puerta principal de acceso al sistema
de urgencias y emergencias. La libertad funcional que le confirió
la Unión Europea tuvo su continuidad en el Real Decreto
del Ministerio de Fomento que trasladó esta “libertad
funcional” a las Comunidades Autónomas, sin fijar
unas prestaciones mínimas, ni articular un sistema
de control de calidad.
2. La creación de los Centros de Coordinación
1-1-2 no ha supuesto fijar un horizonte común en los
sistemas de atención a las demandas de seguridad y
emergencias. No se ha desarrollado una normativa que les confiera
competencias. En muchos Centros su labor se limita al “despacho”
de llamadas, como cualquier central de telemarketing, atendida
por personal laboral, que no puede ejercer como agente de
la autoridad en el ejercicio de sus funciones.
3. El vacío legal, los conflictos de competencias,
y otros intereses de carácter político, están
facilitando la dispersión de servicios que habían
confluido en el Sistema 1-1-2. La carencia de planificación
está produciendo una involución en algunos aspectos;
dinámica que va en detrimento de la ayuda que precisa
el usuario del sistema.
4. En la actualidad, la implantación de nuevas tecnologías
la realiza cada sector en particular, sin valorar la compatibilidad
con los dispositivos de otros sectores intervinientes. Ejemplos
concretos de esta dinámica son los distintos sistemas
de trunking digital que están adquiriendo los servicios
de seguridad y emergencias dependientes de la Administración
Central.
5. En el terreno de radio convencional se han implantado los
sistemas cerrados, con encriptación de datos, con códigos
específicos, llamadas selectivas, etc., mecanismos
que garantizan la confidencialidad de la red, pero que no
suelen contemplar la posibilidad de abrir el sistema ante
una contingencia mayor que requiera múltiples recursos
de diferentes sectores. Las agrupaciones de Protección
Civil, Medio Ambiente, Policía Local, Autoridad Portuaria,
Servicios de Bomberos, servicios sanitarios comunes, etc.,
han entrado en esta dinámica virtual de Torre de Babel
tecnológica. Quizás no estaría de más
que los Bomberos les recordasen a sus políticos la
caótica situación que producía la carencia
de un racor homologado.
6. Los Sistemas 1-1-2 están quedando relegados a figuras
contemplativas, convidados de piedra, sin voz ni voto, ante
la llegada e implantación de nuevas tecnologías
o procedimientos de alerta y seguimiento. Así ha sucedido
con los sistemas de alerta de servicios públicos como
taxis y guaguas, el teléfono 016 de ayuda inmediata
a la mujer víctima de violencia de género, los
nuevos dispositivos automáticos de llamada de emergencia
por accidente de tráfico (e-Call), los dispositivos
públicos de desfibrilación automática,
etc. Alertas que requieren aplicaciones específicas
y tratamiento diferenciado en los Centros 1-1-2.
A
nivel específico de los Servicios de Bomberos, las
nuevas tecnologías ayudarán a ubicar el incidente
con exactitud, recomendar las vías de acceso y salida
de recursos de emergencias, disponer de datos concretos de
especial interés, como los planos de un inmueble, las
características del vehículo siniestrado, las
condiciones meteorológicas, trabajar en una red de
comunicaciones con posibilidad de agrupar a recursos de diferentes
sectores, incluyendo recursos aéreos, conocer la logística
de otros servicios intervinientes, etc. Es necesario asumir
la conveniencia de dotar a los Centros de Coordinación
1-1-2 de personal específico del sector de Extinción
de Incendios, Salvamento y Rescate, con presencia física
en sala.
Para algunos, estos años transcurridos desde el Efecto
2000 han sido muy pocos. Para otros, basados en la velocidad
de desarrollo de las nuevas herramientas, hablar del Efecto
2000 es hablar de la prehistoria y algunos servicios de seguridad
y emergencias siguen anclados en esa fase, la prehistoria.
A escala local, incidentes recientes como los graves apagones
de luz de Barcelona o los graves incendios forestales de Canarias,
por citar dos ejemplos, han sido la ocasión puntual
para revisar y unificar sistemas y procedimientos. A nivel
nacional, no parece existir interés para planificar
una política de seguridad ciudadana. Ante esta situación
traslado al lector la siguiente pregunta: ¿Necesitamos
otro Efecto 2000?
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