| Principales Características
de las Emergencias en Montaña en Euskadi |
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Elena Moreno, Ernesto
García, Andoni Arriola, José Antonio Fernández,
Gaizka Etxabe, Yolanda Carro y Ramón Floristán
Miembros del Servicio de Intervención de la Dirección
de Atención de Emergencias del Gobierno Vasco
El Servicio de Intervención de la
Dirección de Atención de Emergencias, al analizar
las emergencias en montaña que han tenido lugar en Euskadi
entre los años 1996 y 2003, hemos tomado en cuenta diferentes
aspectos que creemos pueden ofrecer un panorama bastante fiable
de las características más destacadas de este
tipo de emergencias. El período de tiempo estudiado,
8 años, creemos puede ser suficiente para dar una alta
consistencia a los datos que aquí presentamos.
La
Dirección de Atención de Emergencias del Departamento
de Interior del Gobierno Vasco es la responsable de la atención
y coordinación de las emergencias en Euskadi. Cuando
el Centro de Coordinación de Emergencias SOS-DEIAK recibe
una llamada de auxilio, y una vez recogida la información
de las circunstancias que rodean el accidente o emergencia,
el accidente se clasifica y se activa la Táctica operativa
o protocolo de actuación correspondiente a ese incidente
al tiempo que se abre un registro informático de la actuación.
Las Tácticas Operativas o Protocolos de actuación
son las herramientas de planificación de las actuaciones
donde se contemplan los recursos a movilizar, en qué
circunstancias y las tareas a realizar por los mismos. Las actuaciones
en montaña están clasificadas en dos supuestos
diferentes:
Mendi 1 (M1): Rescate en montaña o Zona Rural.
Abarca todo rescate de personas localizadas en zona montañosa
o rural. Incluye los incidentes en cuevas y simas.
Mendi 2 (M2): Búsqueda en montaña o Zona
Rural. Abarca toda búsqueda de personas desaparecidas
en montaña o zona rural.
La clasificación en búsquedas o rescates obedece
a los recursos y, fundamentalmente, a las acciones necesarias
para la resolución de un tipo de incidente u otro.
Es importante destacar que las actuaciones consideradas en este
estudio son intervenciones EN montaña o zona rural, no
solamente actuaciones DE montaña, tal como pueden ser
entendidas en otros países. Las características
orográficas y culturales del País Vasco hacen
que el número de intervenciones que se desarrollan EN
montaña, entendida como ámbito geográfico,
sea considerablemente alto, en tanto que existen relativamente
pocas actuaciones en que las técnicas empleadas en su
resolución sean técnicas DE alta montaña.
EL NÚMERO DE EMERGENCIAS EN MONTAÑA
Durante los ocho años del período estudiado han
tenido lugar un total de 1.116 actuaciones en montaña,
lo que supone aproximadamente una cada 2 días y medio.
De éstas, 648 han sido rescates en montaña y 468
han sido búsquedas (Figura 1), lo que hace que los rescates
sean el 58% de las actuaciones frente al 42% de búsquedas.
Las actuaciones en cuevas o cavidades subterráneas se
han encuadrado dentro de los rescates y durante estos 8 años
se han producido 18 actuaciones de este tipo. Son un 1,6% del
total de las actuaciones en montaña o un 2,8% de los
rescates y el análisis más interesante a realizar
sobre ellas es dónde se han producido.
DISTRIBUCIÓN TEMPORAL
Distribución anual
La distribución anual se refleja en la figura 2. Se observa
que durante el año 1998 se produjo el menor número
de actuaciones, 108, y por el contrario durante el año
2003 se dio el mayor número de actuaciones: 191. No parece
haber una pauta establecida que explique por qué se produce
un mayor o menor número de actuaciones en montaña
durante un año.

La media anual de rescates es 81, uno cada 4-5 días,
en tanto que la de búsquedas es de 59, una cada 6 días.
Distribución mensual
Cuando se distribuyen las actuaciones en función del
mes para cada uno de los años del presente estudio, no
se aprecia una pauta mensual de dichas incidencias que se repita
anualmente, tal y como en un principio cabría pensar.
Cada año tiene una distribución mensual más
o menos errática. En la figura 3 se puede ver la distribución
mensual para todo el período de estudio.

Aunque no se puede hablar de épocas más problemáticas
frente a otras más tranquilas, sí parece existir
una relación entre las épocas de vacaciones y
el número de rescates. Durante el mes de agosto, pese
a ser un período muy importante de vacaciones, disminuye
la cantidad de rescates en montaña. Los meses de Julio,
Septiembre y Octubre son los meses en que, globalmente, se producen
mayor número de intervenciones.
En los meses en que se dio menor actividad, el número
mínimo de actuaciones se sitúa en torno a una
cifra de 5-6 rescates mensuales y de 3-4 búsquedas al
mes. En general, el número medio mensual de actuaciones
refleja bastante bien el comportamiento esperado, siendo la
media mensual de rescates de 6,8 y de 4,9 para las búsquedas.
La media mensual para las actuaciones en montaña ha sido
de 11,7.
Distribución diaria
La distribución de las actuaciones en montaña
según los días de la semana (Figura 4) muestra
de forma clara la estrecha relación existente entre el
fin de semana y el aumento en dichas incidencias. Este incremento
es más acentuado en el número de rescates que
en el de búsquedas, así mientras que las búsquedas
se elevan al doble los rescates se multiplican por cinco.

Distribución horaria
Hemos establecido cuatro rangos de seis horas cada uno considerando
el momento en que se recibe la llamada de socorro, el primero
cubre la mañana hasta la hora de comer (9:00-15:00),
un segundo rango comprende la tarde hasta la hora de la cena
(15:00-21:00), el tercero cubre las últimas horas del
día y primeras de la madrugada (21:00-3:00) y el último
las horas nocturnas (3:00-9:00).
Este análisis permite distinguir un comportamiento muy
diferente entre las búsquedas y los rescates (Figura
5).

Los rescates en montaña comienzan por las mañanas,
un 55%, y en menor medida por las tardes, un 38%, no habiendo
apenas rescates en horas nocturnas. Las búsquedas, por
el contrario, comienzan por las tardes y entre las 15 horas
y las 21 horas se inician el 49% y, en menor medida en las últimas
horas del día, entre las 21 horas y las 3 horas el 25%,
y durante las mañanas el 21%.
DURACIÓN DE LAS INTERVENCIONES
Se ha considerado la duración de las intervenciones (Figura
6), desde el momento en que se recibe la primera señal
de alarma en el Centro de Coordinación hasta que el incidente
se da por resuelto.

La mayoría de los rescates tienen una duración
entre 1 y 3 horas y prácticamente el 90% de ellos se
solucionan en menos de 5 horas. Las búsquedas, lógicamente,
tienen una mayor duración, de manera que en menos de
5 horas finalizan el 67% de ellas. Es destacable que existe
un alto porcentaje de búsquedas que requieren más
de 12 horas para su resolución, (15 %).
LOCALIZACIÓN GEOGRÁFICA DE LAS ACTUACIONES
EN MONTAÑA EN EUSKADI
La Comunidad Autónoma del País Vasco desde el
punto de vista orográfico se puede subdividir en dos
áreas claramente diferenciadas, que a su vez se corresponden
aproximadamente, con las dos vertientes existentes: la cantábrica
con altitudes normalmente inferiores a los 300 m y la mediterránea
con altitudes superiores a los 500 m. En la línea divisoria
de aguas que separa ambas vertientes se encuentran las principales
sierras, que de Oeste a Este son: Salbada, Gorbea, Anboto, Elgea,
Urkilla, Aizkorri y Aralar, con una altitud máxima de
1.551m. (Aitxuri, en la Sierra de Aizkorri).
La zona costera o vertiente cantábrica presenta un paisaje
con un aspecto casi laberíntico formado por valles estrechos
con fuertes pendientes, en el que destacan numerosos montes
que en muy pocos casos superan los 1.000 m. La zona interior
o vertiente mediterránea, presenta valles más
amplios y en general, relieves más suaves. Los macizos
montañosos de esta área se disponen en varias
alineaciones, paralelos al mar con una dirección Este-Oeste.
Una de las alineaciones está formada por Sierras tales
como Arkamo, Badaia, Montes de Vitoria, Entzia y Lokiz, y otra
más meridional integrada por Toloño, Cantabria
y Kodes.
Hemos establecido una treintena de zonas montañosas para
recoger los principales macizos montañosos de Euskadi.
En una zona general que hemos denominado otros montes/zona
rural hemos englobado el resto de áreas que comprenden
los montes pequeños y zonas rurales en torno a los núcleos
de población.
Los macizos que generan un mayor número de rescates en
montaña son los macizos de Gorbea, Aizkorri, Aralar y
el Cresterío del Anboto, que son los macizos más
importantes de Euskadi. Los rescates que se producen en estas
cuatro áreas montañosas suponen el 35% de los
rescates totales. El número de rescates en otros
montes/zona rural, es muy elevado teniendo una incidencia
similar a la generada en el Gorbea, produciéndose gran
número de rescates en montes muy concretos y que adquieren
relevancia no por su dificultad sino por la gran afluencia de
personas que a ellos acuden como el Monte Adarra, próximo
a San Sebastián, y el Pagasarri, próximo a Bilbao.
Las búsquedas fundamentalmente se localizan en montes
y zonas rurales cercanas a los núcleos de población
y representan el 48% de la totalidad de las búsquedas
que se realizan.
En cuanto a las actuaciones que se desarrollan en cuevas o cavidades
subterráneas, como ya ha sido mencionado, al ser categorizados
como rescates, quedan encuadradas su cantidad dentro de los
rescates. En el período de estudio, entre los años
1996 y 2003, se han producido un total de 18 actuaciones en
cuevas o cavidades subterráneas en que el Centro de Coordinación
SOS-DEIAK ha activado un dispositivo de respuesta. La cueva
de la Leze en Araba es dónde se ha producido mayor número
de rescates ya que el cómodo acceso a la misma facilita
una afluencia elevada de personas.
RECURSOS INTERVINIENTES
Los recursos operativos con una actuación más
directa en la resolución de los rescates en montaña
son los Helicópteros del Departamento de Interior y el
Grupo de Montaña de la Brigada Móvil de la Ertzaintza
(Policía Autónoma Vasca). En el 46% de los rescates
realizados en estos ocho años ha actuado la Unidad de
Helicópteros del Departamento de Interior. El Grupo de
Montaña de la Brigada Móvil de la Ertzaintza interviene
cuando las condiciones en las que se desarrolla el rescate requieren
de un recurso especializado para resolver el incidente que en
el período de estudio ha resultado ser el 43% del total
de las actuaciones.
Los recursos que más veces son activados en los rescates
en montaña son las unidades de Soporte Vital Básico
de la Red de Transporte Sanitario de Osakidetza (Servicio Vasco
de Salud) y las patrullas de las Comisarías de la Ertzaintza
más cercanas al lugar del accidente.
Existen circunstancias en que la mayor dificultad del rescate
surge de la accesibilidad al lugar dónde se halla el
accidentado, en estas ocasiones la actuación de otro
tipo de recursos no específicos de montaña se
revela importante y hacen posible la resolución del incidente
con rapidez y eficacia en la evacuación del accidentado
por cercanía al mismo. En Guipúzcoa destaca la
actuación de los Servicios de Bomberos de la Diputación
de Guipúzcoa, igualmente bomberos de los distintos organismos,
Grupos de Montaña de Cruz Roja y DYA, Servicios de Guardería
Forestal de las Diputaciones y Miñones o Policías
Locales. Cuando la situación del herido lo requiere participan
en la resolución del incidente las unidades de Soporte
Vital Avanzado de Osakidetza.
Las patrullas de la Ertzaintza son los recursos que primeramente
intervienen en la mayoría de las búsquedas. La
información obtenida por este recurso es esencial en
el planteamiento de estas búsquedas y permite una ponderada
asignación de medios y recursos para su resolución
de la manera más idónea. El Grupo de Montaña
de la Ertzaintza es el recurso especializado más utilizado
en estos incidentes, llegando a actuar en casi el 34% de ellos.
Las unidades de perros de salvamento adquieren una gran relevancia
en las búsquedas en montaña contándose
con la Unidad Canina de la Ertzaintza y el Grupo de Perros de
Salvamento de Euskadi de carácter voluntario. Ambos grupos
participan activamente en búsquedas donde las características
del terreno, especialmente áreas de gran vegetación
y arbolado, hacen que su labor sea muy importante.
Es de destacar la labor que llevan a cabo los Guardas de Montes
de la Diputaciones por su gran conocimiento de las áreas
bajo su responsabilidad y la ayuda que ofrecen a la hora de
planificar las distintas zonas de búsqueda.
PERSONAS IMPLICADAS
Las edades
Al analizar las edades (Figuras 8 y 9) de las personas implicadas
en una actuación en montaña se han elegido unos
rangos que consideramos que se adaptan a los diferentes perfiles
de las personas que acuden al monte, como son: personas menores
de 14 años, entre 14 y 20 años, entre 21 y 29
años, entre 30 y 39 años, entre 40 y 49 años,
entre 50 y 59 años, entre 60 y 69 años y mayores
de 69 años. La distribución por edades entre rescates
y búsquedas difiere sensiblemente. En las búsquedas
en montaña el porcentaje mayor de búsquedas se
produce con personas de edades superiores a los 69 años.
También con personas de edades entre 20 y 29 años.
El género de las personas implicadas
El 75% de las personas implicadas han sido hombres y el 25%
mujeres. Es difícil sacar conclusiones más allá
del puro dato al no poder analizarlo en relación con
el número de personas de cada género que han desarrollado
algún tipo de actividad en montaña o zona rural
en estos períodos.
Tipo de actividad de las personas implicadas
La actividad mayoritaria tanto en rescates como en búsquedas
es el senderismo, entendido en un sentido amplio desde paseando
hasta realizando marchas y travesías, siendo 206 las
personas rescatadas y 300 las personas objeto de búsqueda
que se encontraban realizando esta actividad.
En los rescates también tienen incidencia las personas
que estaban realizando mountain-bike, las que estaban realizando
actividades de escalada y las que estaban trabajando o cazando.
En las búsquedas también son destacables las que
se producen con personas que van a buscar setas.
Tipo de accidente
En lo que respecta a los tipos de accidente en que se han visto
implicadas las personas afectadas, los rescates mayoritariamente
corresponden a caídas de todo tipo. En segundo lugar
los rescates se producen debido a enfermedades en las que la
montaña como medio es una circunstancia más del
accidente en lugar de un factor determinante.
Las búsquedas en montaña, sin embargo, son debidas
en primer término a extravíos debidos a desorientación
por desconocimiento del terreno, por las condiciones meteorológicas,
etc. También se producen búsquedas por enfermedad
de las personas, por desaparición de las mismas en circunstancias
desconocidas, así como la creciente incidencia de casos
de Alzheimer que en zonas rurales y de monte bajo motivan la
activación de búsquedas.
Tipo de afección de las personas accidentadas
El 33,7% de las actuaciones en montaña se resolvieron
de manera satisfactoria resultando la persona ilesa. Esto representa
el 70% de las búsquedas y tan sólo el 12% de los
rescates finalizan con la persona ilesa.
El 35% de los accidentes estudiados corresponden a esguinces,
fracturas, traumatismos o politraumatismos. Este tipo de accidentes
son los mayoritarios en los rescates dónde las fracturas
representan un 22% y los esguinces un 13% de la totalidad de
los rescates realizados. Los restantes tipos de afección
son de menor importancia en número: contusiones, dolencias
cardíacas, lipotimias, etc.
Desgraciadamente los fallecimientos supusieron el 7,4% de las
búsquedas y el 5,3% de los rescates. Fueron 38 las personas
fallecidas en Euskadi en los ocho años estudiados.
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CONCLUSIONES
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Las emergencias en montaña en Euskadi se producen
en un número relativamente elevado si tenemos en
cuenta nuestras características orográficas.
Las estadísticas nos arrojan el dato de que como
media se producen unas 140 actuaciones en montaña,
prácticamente una cada 2 días. La media
anual de los rescates en montaña es en torno a
80, en tanto que las búsquedas 60.
La distribución anual no refleja un comportamiento
estacional, manteniéndose una actividad continua
a lo largo de todo el año, aunque destacan ligeramente
los meses de julio, septiembre y octubre. No obstante
la distribución durante los días de la semana
sí refleja unos fuertes incrementos durante los
fines de semana, duplicándose las búsquedas
y quintuplicándose los rescates. Los accidentes
que desencadenan los rescates se producen durante las
mañanas y algo menos durante las tardes, en tanto
que las llamadas de auxilio que inician las operaciones
de búsqueda se producen mayoritariamente durante
las tardes y últimas horas del día. El 90%
de los rescates se finalizan en menos de 5 horas, mientras
que el 67% de las búsquedas terminan en este tiempo.
La localización geográfica de las zonas
mantiene características comunes en cuanto a que
se produce un gran número de intervenciones en
zonas rurales o montes de poca entidad próximos
a núcleos de población. Asimismo el Macizo
Montañoso más importante, tanto en rescates
como en búsquedas, es el Gorbea. En un segundo
nivel nos encontramos con la Sierra de Aralar, Aizkorri
y Cresterío del Anboto, zonas clásicas para
el montañismo vasco.
Las edades de las personas implicadas en emergencias en
montaña difieren entre los rescates y las búsquedas.
Los rescates se centran en personas con edades entre 20
y 59 años. En las búsquedas, por el contrario,
son las personas con edades superiores a 69 años
el grupo más significativo.
La actividad mayoritaria de las personas afectadas es
el senderismo en un sentido amplio desde paseando hasta
realizando marchas y travesías. Las caídas
son la causa mayoritaria de los rescates, mientras que
simples extravíos o desorientaciones son las que
causan las búsquedas. La mayoría de las
actuaciones se resuelven con la persona ilesa, aunque
afecciónes significativas en la montaña
son: esguinces, luxaciones, fracturas y traumatismos de
todo tipo.
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