La mañana del 1 de junio no amaneció
con un espléndido día de principios de verano,
al contrario, muchos vecinos de Bizkaia quedaron horrorizados
al asomarse por la ventana y comprobar el panorama que les
esperaba. Y es que desde las 18:30 horas de la tarde del
31 de mayo no paró de llover provocando el desbordamiento
de los ríos Gobela y Cadagua que inundaron garajes,
viviendas, comercios, calles y carreteras y obligaron a
habilitar todos los recursos de Policía Municipal
y Autonómica, Protección Civil, Bomberos,
Cruz Roja y DYA, así como operarios de los servicios
técnicos y de las contratas municipales.
También en Bizkaia se vieron afectadas por las intensas
lluvias las localidades que se encuentran en la cuenca del
Ibaizabal, entre Amorebieta y Galdakao, y la del Nervión
entre Llodio y Bilbao.
Las localidades más afectadas han sido Getxo, Berango,
Leioa, Erandio, Plentzia, Alonsotegi, Baracaldo y Basauri.
Según el ejecutivo autónomo, SOS Deiak comenzó
a avisar a partir de las 19:00 horas del sábado 31
a los ayuntamientos y servicios de emergencia, mediante
correos electrónicos de la predicción de “lluvias
intensas” para las siguientes 24 horas.
Sin embargo, el alcalde de Getxo, Imanol Landa, concretó
que la comunicación recibida fue “un solo parte”
con la previsión del tiempo en el que anunciaban
lluvias de unos 60 litros por metro cuadrado y “chubascos
moderados” e insistió en que en ningún
caso les llegó la alerta, lo cual no puede interpretarse
como un aviso de emergencia aunque la realidad fue de lluvias
de 100 litros por metro cuadrado.
Después de la tormenta...
Y después de la tormenta, y una vez comprobados los
daños sufridos, los vecinos no tardaron en mostrar
sus múltiples protestas y quejas por la mala gestión
que las autoridades tomaron en un caso tan serio, la falta
de previsión, la no transmisión de la información
de la alerta a la población y poca coordinación
institucional.
Una vez más ha quedado patente que cualquier situación
de emergencia sobrepasa a los Servicios Públicos
y las autoridades se ven desbordadas y carecen de los medios
de coordinación necesarios para afrontar la emergencia.